domingo, 11 de marzo de 2018

Reflexiones sobre el 8M


Hay una premisa feminista que dice “La revolución será feminista o no será”. Se trata de un lema que tiene más significado de lo que parece porque no solo reivindica el papel del feminismo para empoderar a la mujer con el objetivo de conseguir una igualdad real, sino también realza que para conseguir esa deseada igualdad hace falta un cambio profundo, ya que los problemas son estructurales, es eso lo que, desde mi punto de vista, hace que el feminismo sea un movimiento asociado a la izquierda.

Personalmente no tenía pensado ir a la manifestación, supongo que por parte del desencanto que tengo hacia todo lo relacionado con la política, pero al final fuí con una amiga. Lo primero que pensé fué “que frescura”, mujeres de todas las edades protestando, con alegría, ilusión y convenciadas, ahí estábamos hombres como yo, en una posición totalmente subalterna y se nos notaba, pero era agradable ver toda la energía que se desprendía a nuestro alrededor. En cuanto ví todo aquello el famoso lema me vino a la mente, a pesar que, sorprendentemente, no ví ninguna pancarta dónde lo pusiera, pero seguro que alguno habría. Y eso que yo hace mucho que no creo en revoluciones. Aunque tuviera lazos con tradicionales formas de protesta y reivindicación toda la jornada era algo nuevo, que además, resultó ser un éxito que asustó a los partidos políticos más críticos al respecto, y sobrepasó al resto y a organizaciones sindicales, que, salvando excepciones no supieron muy bien como actuar.

Se trató por lo tanto de algo nuevo y que, el hecho de haber sido tan exitoso, abre la puerta a un futuro que, para muchos, puede ser ilusionante. Y todo esto a un año del próximo ciclo electoral. Si bien, todo esto, viene precedido de otras movilizaciones, sería increiblemente simbólico que fuera el punto de partida de un proceso de participación y protesta que vuelva a poner en el eje del tablero mediático los problemas sociales.

Por otra parte, pudiera ocurrir, que un proceso de participación popular genere una reacción tan fuerte que fracase y alimente las posiciones más conservadores del Estado, generando regresión en las posiciones conquistadas, como ha pasado con Cataluña. Aunque esto me parece menos probable.

Sea como fuera, quizás esto sea el comienzo de una inyección de oxígeno a próximas protestas sociales y a los partidos de izquierda, muy castigados por el debate identitario que ha beneficiado a las posiciones más reaccionarias del país. Aunque si que parece complicado que las opciones políticas actuales sean capaces de rentabilizar todo este, hipotético, capital electoral que se podría generar, y es que, de la misma forma que los métodos de protesta se reinventan también lo deberán hacer las herramientas para llevar sus propuestas al gobierno. Lo que está claro, es que lo que venga, ya no podrá hacer oídos sordos al feminismo, las mujeres tendrán que ocupar un papel relevante.


martes, 6 de marzo de 2018

Feminismo y medio rural


Todos esos valores que representa la izquierda, más allá de la lucha de clases, como son el feminismo o el ecologismo, son conceptos que chocan con los valores tradicionales de nuestra sociedad, quizás por eso cuesta tanto que se desarrollen en los pueblos, Una vez más, también aquí, se ejemplifica la brecha que se genera entre dos espacios que están interrelacionados, como son lo rural y lo urbano.

Desde un punto de vista demográfico las zonas rurales se caracterizan por una baja densidad, un sobreenvejecimiento y una desfeminización bastante acusada. A esto hay que unirle, si se me permite la licencia, un cierto olvido y sentimiento de superioridad del mundo urbano (generalizar da asco, lo sé). Quizás eso explique, en parte, el por qué es difícil que lleguen ideas progresistas que “perturben” las conciencias. Se trata de unas ideas conservadoras que se transmiten generación tras generación, en muchos casos promocionada desde las instituciones, sin aportes externos que traigan choques ideológicos importantes, y es que la gente no va a vivir a los pueblos, sale de ellos. Y todo esto en el mundo de internet, de las redes sociales, de los medios de comunicación... que si bien permite que todos tengamos acceso a cualquier tipo de información, muchas veces sirven para ratificarnos en nuestras ideas previas porque buscamos argumentos que nos las apoyen. Posiblemente todo dependerá de mucho del grado de ruralidad, de la situación geográfica del municipio e incluso de su cercanía a grandes urbes. De esta forma la vecindad de estos lugares repiten los mismos roles, con las mismas ideas, una y otra vez.

No creo que todo esto sea algo malo, sencillamente es una característica propia del mundo rural, es decir, hay falta de contraste de ideas, y por lo tanto, los tiempos son diferentes al mundo urbano. Esto, es algo que a la izquierda urbana le pilla a contrapié. De hecho ya ha tenido actuaciones algo cuestionables al respecto, y es que, lo que vale para la ciudad, no necesariamente puede valer para los pueblos. Reconozco que muchas veces, y eso que yo vivo en un centro comarcal (un pueblo grande), me he echado las manos a la cabeza con ciertas propuestas de conocidos de las ciudades. Porque la izquierda en los municipios, no tiene tanta capacidad organizativa y de movilización, le falta participación, ya que no hay una cultura al respecto, y sobre todo, o por lo menos en mi caso, rechaza el choque directo y la tensión con otros agentes, y es que en los pueblos nos conocemos todos. Por lo tanto, pienso, que lo que vale en la ciudad no vale en los pueblos.

Uno de los ejemplos más claros al respecto es el relativo al feminismo, algo muy rechazado en el mundo rural, pues siempre se asocia con una imagen de radicalidad y odio hacia los hombres, cuando no es ni mas ni menos que una lucha por la igualdad de genero que aún no se ha conseguido. Es por lo tanto algo que debería estar muy presente en nuestros pueblos, pues es en estos espacios dónde se visializa una mayor desigualdad entre el hombre y la mujer, dónde la imagen que tenemos del rol de la mujer es el de trabajadora, cuidadora, ama de casa y suele depender del marido para todo, y para colmo cuando hay casos de violencia de género la cultura del silencio es mayor por el que dirán. Algo que es cierto, pero cada vez hay una mayor pluralidad que a la vez es una gran desconocida y sería una buena forma de promocionar nuevos roles de la mujer rural en una relación de igual a igual con el hombre. Es curioso, pero también creo que, una vez más, desde el activismo urbano se han olvidado de la lucha en los pueblos. No ayudan al respecto determinadas imágenes y eslóganes, porque, como he señalado, en los pueblos los tiempos son diferentes. 

Puede que el problema sea que, una vez más, las acciones se planifican desde las ciudades para los pueblos. La reflexión es siempre desde el mundo urbano, no obstante, allí comienzan siempre los grandes cambios, pero sin tener en cuenta las aportaciones del mundo rural, en este caso concreto de las mujeres del mundo rural, que tienen  mucho que decir, pues nadie mejor que ellas conocen cuales son sus carencias y dificultades. 






lunes, 26 de febrero de 2018

El feminismo y la izquierda


Durante años me pregunté que era la izquierda, leí libros, me enchufé en vena teorías, el marxismo me llegó a salir por las orejas, incluso adoré a Marx hasta casi convertir su palabra en dogma… faltaba algo, incluso en los análisis y debates que teníamos los compañeros de universidad (debates frikis, sí). Con el tiempo supe que tenía un poco que ver con mi idea de la izquierda. Para mí, la izquierda no era más que la lucha de clases, siendo todo lo demás la guarnición del plato principal. Pero no, esa visión que en algunos casos me inculcaron desde pequeño, carecía de otras perspectivas, o de una actualización propia del siglo XXI.

Con el tiempo, las reflexiones, el estudio… empecé a pensar que la izquierda era mucho más, hasta que llegué a una conclusión  clara y simple: para mí la izquierda es la lucha por la igualdad, y por lo tanto, en el análisis que se hace de la realidad hay que tener en cuenta todos los elementos que generan la diferencia entre seres humanos e integrarlos, porque todo está relacionado. De esta forma es importante el concepto de lucha de clases desde luego, pero también movimientos como el pacifismo, el ecologismo, movimiento LGTBI… o, el feminismo, formando todos parte de los movimientos progresistas de forma natural, pues todos empujan hacia la eliminación de las barreras que sustentan el sistema actual.

Pero esto choca con la realidad de la izquierda, dónde muchos de estos movimientos no son del todo aceptados, quizás porque muestran y retratan que algunos no son tan abiertos como pensaban, porque como dije antes, algunos no ven más allá de la lucha de clases. Cuántas veces hemos visto en las películas las huelgas obreras en fábricas y las mujeres en casa preocupadas por su marido y sus hijos. ¿Y esa frase, condescendiente dónde se señala que detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer? ¿Por qué tiene que estar detrás?¿y si la pusiéramos al revés, no chirriaría? Pues esta frase siempre la he asociado un poco a personalidades de la izquierda, a quienes respeto mucho, por otra parte.

Todo esto tiene que cambiar, y afortunadamente en el siglo XXI, por lo menos en España, con sus avances y retrasos, se consiguieron cosas importantes, y desde luego no fue porque los hombres, no porque mujeres que adoptaron papeles masculinos, empujaran, sino porque con mucho esfuerzo se ha ido originando un movimiento que ha empujado a gobernantes a actuar.

En este sentido, el día 8M habrá una huelga feminista. Algo que está generando un rechazo importante en sectores conservadores, como no podía ser de otra forma. Este tipo de actos son los que hacen a la gente mostrar su verdadera cara. Pero que también ha encontrado cierta resistencia dentro de la izquierda, o por lo menos cierta incomprensión, que se traduce en falta de apoyo y silencio.

Creo que el movimiento feminista hace bien en convocar esta Huelga, y eso que soy de los que no creen mucho en las Huelgas Generales al entender que son instrumentos que necesitan revisión, pero han focalizado el problema y han generado malestar en quienes quieren que todo siga igual, inclusive dentro de la izquierda. Pero yo les diría a quienes no ven bien el protagonismo que están tomando movimientos como el feminismo, que se actualicen, que la pana estaba de moda en los 80 y ahora estamos en el siglo XXI.


lunes, 12 de febrero de 2018

No son las instituciones, es la sociedad


No creo que España sea una dictadura como se dicen desde ciertos circulos, pero tampoco creo que sea la panacea y la perfección democrática que se clama desde otros sectores, conservadores fundamentalmente.

Aun así, parece evidente, que se está produciendo un giro autoritario en ciertas leyes, probablemente porque es mucho más fácil para el poder intentar utilizar la “represión” para evitar la movilización social y las protestas que profundizar en los problemas, y solucionarlos, o directamente que estamos asistiendo a un atrincheramiento de las viejas formas (o sencillamente de una forma) de hacer política, que ha encontrado, sorprendentemente, una gran aceptación social cuando no hace tanto estaba en cuestión. Pero eso no quiere decir que España no tenga unas ciertas garantías democráticas, aunque podamos pensar que estén en retroceso, y que las cosas puedan modificarse desde dentro (por otra parte, creo, que lo ocurrido en Cataluña hace que esto sea bastante evidente, aunque haya que tener “cuajo” para querer entrar en ese juego, vista la miseria que hay).

Hace unos días veíamos como un joven había sido multado por superponer su cara a la de un Cristo. Yo no soy religioso, tampoco se si el laicismo es lo mejor para un estado, la verdad es que es un debate que no me entusiasma, pero si que creo que hace falta una separación Iglesia católica- Estado que en nuestro país no se da, y aunque tras un análisis histórico me permito cuestionar y criticar a la iglesia católica por el papel que ha tenido, tampoco me parecen bien las ofensas a unas creencias (me da igual cuales). Eso sí, no considero que una acción humorística, por muy de mal gusto que sea (que no es el caso), deba ser motivo de multa o castigo (y me vale para muchos tipos de humor).

Pero lo que más me preocupa no es el hecho de la multa, aunque me parezca deplorable, sino el nivel de aceptación social que tiene, como el que tiene el hecho de querer instaurar la prisión permanente revisable o el mantenimiento de la doctrina Parot cuando ya no se dan las causas (si es que se puede justificar alguna vez) para su mantenimiento. Recuerdo que hace unos días, reflexionaba con una amiga de la pérdida de valores, de la falta de memoria como sociedad y de la falta de respeto, dicho sea de paso, que significaba que un Remix del Cara al Sol estuviera entre los más escuchados de Spotify. Y eso es lo más preocupante, porque lo que se está denotando con todas esas cosas es que hay una aceptación de los valores “reaccionarios” vinculados al conservadurismo y que, lo que evitan, es el progreso de una sociedad moderna. Porque las sociedades avanzan y conquistan derechos cuando el “caldo social” es favorable a ello, no son las leyes las que otorgan derechos, es la ciudadanía las que los conquistas y luego los legisladores los incluyen en el marco legal. Pero si la sociedad posee unas ideas reaccionarias, al final no se producirá ese avance, sino que será todo lo contrario, como, personalmente pienso, está ocurriendo. Habrá que ver, el por qué, se está generando esta aceptación, cuando no hace tanto, la dinámica era diferente.

jueves, 1 de febrero de 2018

Despoblación y medio rural no son prioridades

Siempre he pensado que debe ser desolador ver cómo la gente que te ha acompañado a lo largo de una parte importante de tu vida va desapareciendo. Cuando paseas por el medio rural castellano es imposible no ponerte en el lugar de una señora mayor que ve como, sus vecinas y amigas, con las que ha crecido, paseado o reído, van desapareciendo, retirándose a residencias o a vivir con sus familias a la ciudad. Los testimonios de la gente de la gente mayor de los pueblos, al hablar con ella, son desgarradores, ven como algo natural que sus pueblos se vacíen, no se asombran al hablar de la realidad de casas cerradas que a otros nos asustan tanto, ni siquiera en sus palabras añoran un pasado lleno de jóvenes y niños por las calles. Han normalizado la catástrofe demográfica, y eso es triste, porque quiere decir que se han resignado a ver morir a sus pueblos, aunque lo cierto es que no se mueren solos, los matan, quizás con una muerte dulce y lenta, como quien toma cicuta, pero los matan. Me vienen recuerdos de conversaciones a la cabeza, como cuando pregunté a una señora en un pueblo de Burgos sobre cuanta gente vivía en su calle y me respondió “mañana solo yo, porque mi vecina se vuelve a la ciudad y a ver si al año que viene puede volver”. O cuando paseando con una conocida por un municipio cercano a Valladolid la pregunté si había niños en el pueblo y me dijo que solo en verano, y extrañado señalé que por qué había tantos parques y equipamientos para los pequeños y me dijo “En algo hay que gastarse el dinero”.

Y aun así, podría haber alternativas, porque a día de hoy, la realidad podría ser distinta. Lo que pasa es, que las políticas llevadas a cabo no sirven para combatir la despoblación del medio rural, sino todo lo contrario. Personalmente me produce un rechazo muy fuerte la hipocresía y la falsedad, y eso es precisamente lo que tiene el gobierno de la Junta de Castilla y León. Estoy harto de escuchar a encorbatados reírse o mentir en mi cara hablando de falsas intenciones. Y lo peor, es que, sabiendo que tengo que otorgar el beneficio de la duda, no me fio del resto, han conseguido que, gente como yo, no tengamos esperanza en que con gente diferente esto puede cambiar.

Todo son palabras bonitas para hablar de lucha contra la despoblación, es lo que vende, lo que está de moda (ya pasará y retornará a la invisibilidad), pero sus políticas, que es lo importante, dicen lo contrario. Lo que la junta está haciendo con el medio rural, debería ser algo personal, porque no están ni siquiera vendiendo humo, están haciendo todo lo contrario a lo que prometen defender, están favoreciendo la despoblación, abriendo la puerta (de momento con educación) a la gente para que se vaya. Deberíamos ser más conscientes del problema porque al final en los pueblos tenemos nuestras raíces, nuestra cultura, nuestra identidad, no solo en forma de lazos familiares sino como sociedad frente a un proceso de homogeneización hacia una cultura urbana y consumista.

Pensemos un poco, si en los pueblos lo que predomina es gente mayor y queremos que se queden en sus casas lo máximo posible ¿no sería lógico apostar por unos buenos servicios para estos? Pues, a día de hoy, las políticas de la Junta hacen justamente lo contrario. Hace poco tiempo volví al pueblo de mi madre, tuve un encuentro familiar, y un primo mío me preguntó si no creía que mi abuela, que ahora está en una residencia, no podía haber aguantado más el el pueblo con determinada ayuda, mi respuesta fue un “claro que sí”, ¿Cuánta gente como mi abuela habrá o ha habido en el medio rural? Son gente mayor, que a lo mejor lo único que necesitan, es una atención primaria más constante, ahora que está habiendo recortes en las horas de los médicos rurales, o alguien que se asegure de que toman sus medicinas, ahora que hay cada vez más recortes en dependencia… Y todo esto mientras nos dicen que luchan contra la despoblación. La situación es crítica, porque un anciano menos en el medio rural, no solo es una persona menos en el censo (ya que en este mundo parece que solo nos interesan las cifras), es una familia que ya no visita el pueblo tan asiduamente para ver a sus mayores, y que con el tiempo perderán el vínculo, es una casa cerrada que será muy difícil que entre otra persona a vivir, y es, un motivo más, para que psicológicamente, el resto de vecinos piensen en retirarse a otro lugar.


Mejorar la sanidad y los servicios en el medio rural  son  medidas urgentes mientras se aplican otras a corto y largo plazo para atraer nuevos pobladores y fortalecer los vínculos con la gente que emigró (recuperación de oficios tradicionales y trabajos rurales, facilitar viviendas, medidas fiscales...), costará dinero, sí, que es limitado, pero al final la política es distribución de recursos y prioridades y creo que la Junta de Castilla y León, como todo el PP en general, no tiene al medio rural como prioridad más que para generar titulares. 

miércoles, 31 de enero de 2018

Meseta Sky y las miserias de la política

Desde hace unos meses en la diputación de Valladolid está teniendo lugar una comisión de investigación sobre Meseta Sky, ya he hablado alguna vez de este proyecto: se trató de un intento de dinamización comarcal, creando en un Cerro del municipio de Villavieja del Cerro, en pleno secarral Castellano una pista de sky. Independientemente de la locura que podría suponer esa idea a priori, lo grave no fue eso, sino que nuestros gobernantes no se dieron cuenta de la prohibición, debido a la ley de montes, de construir ahí y de que el presupuesto se elevó exponencialmente. El resultado es que, ahora, no hay Meseta Sky y que el dinero público, una vez más, ha pasado de las entidades públicas a manos privadas. De sobra es conocida la gran capacidad de gestión del Partido Popular…

No tengo muchas esperanzas en la comisión de investigación. De hecho soy de los que piensan que las comisiones de investigación sirven para muy poco. No tienen, lógicamente, competencias judiciales, por lo tanto lo que se debe abordar en ellas serán responsabilidades políticas, pero a la vista está que  eso no tiene mayor alcance, porque, por lo general, y salvando honrosas excepciones, los partidos no castigan las malas prácticas y los ciudadanos no solemos pasar factura electoral. A esto hay que añadir que estamos hablando de algo que está ocurriendo en una Diputación provincial y lo que ocurre ahí nos interesa a muy pocos. Lo único para lo que encuentro utilidad a estas comisiones es para abrir un pequeño debate, pero que no creo que pueda tener largo alcance.

No obstante, y dado que en el Norte de Castilla suele venir a dos páginas, suelo echar un vistazo a lo ocurrido. Y, desde mi punto de vista, en esta comisión vuelven a salir a la luz muchas de las miserias de la política institucional, que a pesar de que puede haber cambiado algo, después de tanta indignación y la aparición de dos nuevos partidos hablando de regeneración (ese es otro debate sobre el que soy pesimista), lo cierto es que siguen ahí.

Por un lado tenemos el papel de instituciones como las diputaciones, más preocupadas en el mercadeo de puestos políticos, que generan empresas como SODEVA, para que con la palabra desarrollo por bandera se construyan infraestructuras poco necesarias y que así el dinero público pase a manos privadas. Todo esto, por supuesto, bajo un manto de falta de democracia, de transparencia y con desinterés ciudadano (el sueño de cualquier gobernante que quiera hacer lo que le plazca).

Por otra parte está la actitud individual de algunos políticos, como la ex alcaldesa de Tordesillas, cuya premisa parece ser que hay que figurar dadas unas palabras en las que señaló que ella cobraba de SODEVA pero que no sabía muy bien para que servía su puesto. Recuero, en este aspecto que una persona me digo: “es estrategia infanta”, yo pensé “no, no lo es, porque estoy seguro de que, al contrario que la infanta, ella, es cierto, que no sabía cuál era su función”, lo cual no la justifica, y no sé si pensar que es peor. Esta actitud está muy extendida en política, ya que, los puestos, son una especie de medallas de partido, que indican que estás más o menos considerado internamente, aunque estés cobrando de la hacienda pública y no estés haciendo nada por los ciudadanos (hay que valer, hay que tener estómago).

Y para finalizar, estamos asistiendo a un teatrillo. Si cuando apareció Meseta Sky todos los partidos se hacían fotos juntos y parecía que estaban todos a una,  ahora todos señalan al PP, y el PP no puede señalar a otros porque lleva gobernando la diputación por los siglos de los siglos, pero si pudiera estoy seguro de que echaba las culpas al primero que pasara por allí.


Es decir, si bien no creo que la comisión sirva para mucho, lo que tengo claro es que estamos asistiendo a otro desfile de vicios de la vieja política. Quiero pensar que esto cambiará y que es cuestión de tiempo… pero no lo tengo tan claro. 

martes, 26 de diciembre de 2017

Lo que esconde Carracastro

Pecamos de cortoplacismo, somos así (yo también), somos incapaces de ver más allá de la respuesta inmediata, queremos beneficios rápidos y si aparece algún problema tirar la pelota hacia adelante. Somos así, aunque quizás sea pesimismo.

Hace unos meses apareció en los periódicos una noticia sobre la instalación de un parque eólico en el término municipal de Tordesillas, concretamente en la Cuesta Carracastro (un cerro testigo), pensé: “bien, el ayuntamiento recibe dinero, que gastará en alguna chorrada, se generará algún puestecillo de trabajo, y salvando el impacto visual y el ruido no se producen excesivos problemas”. Lo que si me extrañaba es que no se hubiera hablado de esto y prácticamente la gente se enterara porque salió publicado en el boletín oficial, no le dí importancia hasta que hubo gente que me habó del yacimiento arqueológico que hay en ese lugar.

Poca gente conocía ese dato, y sigue sin conocer (o no quiere conocer), pero parece que en Tordesillas tenemos un auténtico tesoro arqueológico.  Carricastro guarda un asentamiento de la edad del Bronce de más de 1000 años, dónde se han encontrado restos que datan del siglo XV a.c. Allí, en diferentes prospecciones (nunca ha habido una gran excavación) se ha encontrado granito del sistema central y hachas, cuchillos, utensilios y demás objetos de bronce, así como goterones que señalan que  fue un lugar de fundición de bronce, algo que ya indica la importancia del asentamiento, pues lo normal era que, en el interior de la Península, al ser zona de menor contacto entre pueblos, no existiera proceso de creación sino solo intercambio. Además, si lo unimos al hecho de que en otros yacimientos se han encontrado apenas cuatro piezas de bronce y aquí han sido más de veinte hace pensar que podríamos estar en un importante centro económico de la época en el interior peninsular.

Cuando me enteré de todo esto esbocé una pequeña sonrisa porque pensé “seguro que el primer aerogenerador que pongan cogen y se cargan un edificio importante, encima de la necrópolis por ejemplo”. Me entristece, porque al final eso es patrimonio, es una huella de lo que fuimos, y egoístamente, no atender correctamente esto supone perder mucho más de los 200.000-300.000 euros que el Ayuntamiento de Tordesillas ganará.

El patrimonio arqueológico, cultural, histórico… es una posibilidad de desarrollo no solo municipal sino comarcal, una posibilidad que no nos deberíamos permitir perder. Se trata de un potencial recurso turístico, bien gestionado y vendido, claro, un reclamo para el turista que ansía consumir productos culturales diferentes. Es decir, una posibilidad de introducir dinamismo económico en la comarca, de hecho podría formar parte  de una red de productos patrimoniales, que a veces se echa en falta dado el empeño de los municipios de no colaborar entre ellos, la riqueza cultural que tenemos en nuestro entorno es inmensa, pero la sacamos poco rendimiento. Siempre me ha parecido un “lujo” que no se pueden permitir el hecho de que todos los municipios alaben su pequeña fuente o su pequeño monumento pero no sean capaces de colaborar entre ellos para venderlo dentro de una oferta turística diversa.

Yo no sé si que se contruyan aerogeneradores y que se inicie un proceso de puesta en valor de ese patrimonio que tenemos en Carracastro es algo compatible. Pero lo que sí tengo claro es que si no lo es, sitios para poner aerogeneradores hay muchos como para arriesgarnos a destruir un recurso de esas características. Creo que una puesta en valor de ese espacio podría introducir un reclamo para visitantes, no solo a Tordesillas, y eso también generará dinamismo económico, pero sobre todo vida en las calles y posibilidades de nuevos negocios o que se mantengan los ya existentes.