Mostrando entradas con la etiqueta demografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta demografía. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de abril de 2018

¿Y si la inmigración fuera la solución al problema demográfico?


A finales del 2017 el instituto nacional de estadística asustó a España entera a través de los datos del movimiento natural de población. Un susto de unos días que vino propiciado por la publicación de datos relativos al movimiento natural de la población, es decir, la relación entre nacimientos y defunciones, que ha alcanzado su mínimo desde que creciera, tras tocar un mínimo en 1998, en la época de la burbuja económica y empezara a caer con la llegada de la crisis.

 Es muy curioso, como diferentes sectores aprovecharon la noticia para abrir el delicado debate sobre las pensiones. La ecuación para ellos es interesada, pero fácil de vender, si hay menos nacimientos que defunciones y la esperanza de vida es mayor no habrá reposición de activos y, por lo tanto, el sistema público de pensiones es inviable. El problema es que según ese argumento caminamos hacia una pirámide de población cada vez más envejecida lo cual acarreará más problemas, no solo en materia de pensiones.

Se trata pues, el tema de las pensiones, de un elemento más que está vinculado, entre otras, con la crisis demográfica que atraviesa nuestro país. Un periodo caracterizado por bajas tasas de natalidad, de inmigración, emigración de activos jóvenes, un agudizamiento de la despoblación que ya venían sufriendo las áreas de las áreas rurales, pérdida de activos en el mundo urbano, envejecimiento de nuestra pirámide poblacional, así como distribución desigual de la población, con aglomeraciones en el litoral mediterráneo y en grandes urbes y escasa densidad en toda la España interior, fruto de elementos como el acceso a la tierra, cada vez concentrada en menos manos, y la incapacidad de realizar políticas de ordenación del territorio que orienten y distribuyan las inversiones evitando su concentración en las grandes ciudades arrastrando a ella todos los recursos e impidiendo el desarrollo del empleo en los espacios ahora más despoblados.

Es imposible pensar que vamos a volver a las tasas del crecimiento del “baby boom”, y es que muchas de las conquistas sociales lo impiden: incorporación de la mujer al mercado laboral, alargamiento de la vida estudiantil, la mentalidad moderna con el tardío acceso a la natalidad… Por ello me parece un error hablar de que la solución a la crisis demográfica pasa por las políticas natalistas. Temas como la conciliación de la vida laboral y familiar, las ayudas económicas a la natalidad y a la emancipación, las políticas fiscales… son elementos que se deben realizar pues son síntoma de sociedades desarrolladas, pero, pudiendo favorecer la mejora de la tasa de natalidad, la realidad muestra que no se va a volver al número de hijos por mujer de la generación del “Baby Boom”, por lo que, será muy difícil el recambio generacional de toda esta generación que ahora se está jubilando. Lo que si se observa es un claro interés por parte de muchos sectores de hablar de este tipo de políticas, y es que ¿Quién no va a estar de acuerdo? Pero no te hablan de la otra realidad, que es la de que, aunque haya mejoría, solo con eso, no se llega.

En España,  entre 1998 y 2008, la tendencia mejoró. Curiosamente esta etapa fue la etapa con incorporación de mayores activos extranjeros. Se trataba de población joven con tasas de fecundidad superiores a la media española. Un aporte de activos que rejuveneció la pirámide de población de nuestro país. Se trata este de un debate menos grato que el anterior, pero que debe ser complementario para la falta de nacimientos en relación con la generación del “baby boom” y así garantizar el sistema de pensiones y de prestaciones sociales. Esto ya lo tuvieron que afrontar en otros países centroeuropeos, como Alemania en la década de los 70, teniendo como resultado que la inmigración fue positiva para mantener el desarrollo del país. Por lo tanto se trata de experiencias ya probadas.

Estamos ante un asunto susceptible de ser sometido a demagogia, pero que hay que afrontar con valentía. Surgirá, probablemente el discurso xenófobo que deberá ser contrarrestado desde posiciones progresistas sin caer en ese “buenismo” que a veces caracteriza a la izquierda. Habrá que poner énfasis en lo positivo de la inmigración y tener en cuenta que una mala planificación de ello puede generar malestar, como ha pasado en otros países europeos, que se puede generar choque cultural, competencia por los recursos de un determinado espacio, cambio en la fisionomía de los paisajes (sobre todo urbanos), pero a día de hoy, es algo que debemos abordar.

viernes, 15 de diciembre de 2017

El envejecimiento como negocio y sus posibles soluciones

De nuevo una alarma de un día de duración. No es la primera vez que los indicadores demográficos señalan un envejecimiento de la población, será la primera vez que el saldo vegetativo total es negativo, pero es que se veía venir. La pregunta no puede ser, por lo tanto, ¿Qué hacemos? tiene que ser ¿Qué hemos hecho hasta ahora? Porque antes de abordar planes futuros habrá que ver de dónde partimos, y el hecho es que en España, salvando Andalucía, hace tiempo que abandonamos las altas tasas de natalidad y que se consiguió aumentar la esperanza de vida.

Personalmente no me creo el discurso del “drama” demográfico, en todas sus vertientes,  porque creo que ningún partido político con capacidad de gobernar va a abordar el problema de raíz. En realidad es un problema enraizado en el modelo de desarrollo económico que nos hemos dotado y del que la oligarquía ha conseguido sacar rédito (la verdad es que es increíble la capacidad de adaptación del capitalismo), desde estabilidad política derivada de una gente mayor que es improbable que cambie el voto, hasta ganancias económicas ya sean a través de gestionar desde lo privado las necesidades de la tercera edad o empujando a la gente a contratar planes de pensiones privados con el discurso del miedo. Es decir, toda una serie de ventajas, para los que mandan que no van a querer perder.

Aun así, y aunque a base de una gran inversión económica, se pudiera paliar la caída de la natalidad con una política natalista importante (conciliación de la vida familiar, ayudas por hijos, a la emancipación, permisos de paternidad y maternidad, incluso se podría meter iniciativas para beneficiar al medio rural al respecto…), algo que no está demás, tenemos que tener claro que solo con esto no bastará, y no bastará porque hay una serie de elementos que no deben ser reversibles porque están en la base de nuestro desarrollo.

Por una parte tenemos las causas del aumento de esperanza de vida, de la caída de la mortalidad, como son mejoras sanitarias, alimenticias, higiénicas, buenos hábitos para la salud… es decir, una serie de mejoras que lógicamente deben seguir avanzando en la misma línea.

Por otra parte nos encontramos con la caída de la natalidad. Como antes he mencionado, si bien es cierto que se puede aplicar una política de natalidad fuerte, lo cierto es, que ya no será posible volver a las tasas de los años 70 cuando empezó a caer el número de nacimientos por mujer, en gran parte debido a la progresiva liberación de estas, algo que debe seguir en progresión: su incorporación al trabajo, a la educación, la mentalidad de mujer moderna… Elementos que han hecho que ya no todas las mujeres, parejas se planteen tener hijos y, si los tienen, haber atrasado mucho la edad para ello con lo cual el número de hijos por mujer es menor.


¿Puede mejorar esto como consecuencia de una política natalista fuerte? La respuesta es sí, pero no basta, hay que mirar a nuestro alrededor, incluso a nuestro país, para encontrar lo que ha funcionado. En nuestro país, concretamente, la caída de los nacimientos por mujer ha ido cayendo y solo cuando España se convirtió en un país receptor de emigración, de corte latinoamericano y africano, aumentaron estas. Pero no solo en nuestro país, países del centro y norte de Europa se beneficiaron de ello mucho antes. Por lo tanto, y aunque puede ser controvertido, lo cierto es que, la experiencia demuestra, que la recepción de inmigrantes es un seguro a la hora de combatir el sobrenvejecimiento. Como todo tendrá otras consecuencias, negativas si es mal gestionada (competir por los mismos recursos y servicios, choque cultural, utilización para precarizar el empleo…), pero es algo que ya se ha demostrado que funciona desde el punto de vista de aumentar el saldo vegetativo. 

lunes, 31 de julio de 2017

La Mentalidad como problema para luchar contra la despoblación

A lo largo del mes de Julio he tenido muchas conversaciones con amigos y conocidos (con los primeros, a veces, con cervezas de por medio con las teorías y absurdeces divertidas que ello supone) sobre el tema de la despoblación. La mayor parte pensábamos que esto no era más que una moda pasajera y cuando ya se entraba a hablar sobre las medidas a tomar también el grueso coincidía en que no se iba a solucionar el problema. Y yo siempre he achacado esta falta de confianza por mi parte a la falta de intencionalidad de los que mandan, es decir, que no van a querer cambiar grandes cosas y por lo tanto va a fracasar por ausencia de radicalidad (de ir a la raíz de los problemas), pero me di cuenta que el problema es más profundo, es un problema de ideología y de mentalidad de la población, que se refleja, lógicamente, en las instituciones (y a la vez ambas se retroalimentan). Quizás es que a veces tendemos a analizar los problemas con meros criterios técnicos  y perdemos la esencia de las cosas.

¿Qué quiero decir? En primer lugar, que tenemos un problema con el término “despoblación”, no sé si es intencionado o no, pero achacamos este término a dos problemas que tienen diferente génesis. Recuerdo en este sentido a la portavoz de Valladolid Si SE Puede hablando en un pleno de la capital pucelana sobre cómo se despoblaba la ciudad de Valladolid, en sentido estricto tiene razón, pero puede confundir la ciudadanía utilizar este término para referirnos a un proceso urbano y a lo que ocurre en el medio rural. Me explico: A lo largo del siglo XX las ciudades han crecido y han rebasado sus límites municipales incrementándose la población y urbanización del alfoz, pero entre municipios del alfoz y ciudad se han mantenido las mismas dinámicas que ocurrían dentro de la ciudad. Esta población era, en su mayoría, población que venía del medio rural, por lo tanto, ya el medio rural estaba sufriendo pérdida de población, y sobre todo, pérdida de población joven y femenina. Actualmente, con la crisis económica hay municipios del alfoz (periurbano) que han empezado a perder población, pero es debido a un problema coyuntural de la economía española, no quiero decir que no haya que estar atento, pero utilizar el mismo término para describir un problema que ha empezado hace unos años con algo que lleva más de medio siglo, y que genera otros problemas más preocupantes como son el sobreenvejecimiento y la desfeminización, puede dar lugar a confusión

En segundo lugar, y creo que más importante, es la mentalidad de la gente. Es decir, vivimos en una sociedad consumista y urbana, lo cual hace que inevitablemente empecemos a pensar soluciones con los mismos parámetros de la ciudad: de ahí el turismo activo o el turismo rural que van más encaminados a seguir manteniendo el estatus de sitio de recreo de urbanitas que de solucionar problemas. Pero también de ahí el asía de los pueblos por crecer demográficamente (algo a lo que contribuye la forma en que las administraciones “sueltan la pasta”), que es algo que tenemos interiorizado por aquello que nos venden de que crecer económicamente es bueno cuando la realidad es que llega un punto óptimo en el que una vez cubiertas las necesidades básicas ya no tiene tanto sentido ese crecimiento. Pues algo parecido debería pasar con los pueblos. El problema no es la falta de habitantes, el problema es la falta de juventud, mediana edad y mujeres, por lo tanto las políticas deben ir orientadas a esos sectores, y el discurso igual. Esto inevitablemente traerá consigo el crecimiento de áreas del medio rural, pero llegará un punto en que sea óptimo y no habrá necesidad de mayor crecimiento de población. Ahora bien, por mucho que demos las facilidades y se dote de servicios, ¿Cuánta gente de forma voluntaria está dispuesta a salir de la ciudad donde tiene todos los servicios para el ocio a un pueblo, que aunque tenga las necesidades básicas cubiertas la vida es menos consumista? Creo que no la suficiente para generar un movimiento de retorno a gran escala. De hecho recuerdo una tertulia dónde estaba Sergio del Molino (Periodista estrella por hacer una fotografía del medio rural muy acertada y con grandes titulares) y este señaló que él no estaba dispuesto a salir de la ciudad (por cierto, en la mesa había otros expertos que hablaban también desde sus sitios de confort en el mundo urbano). Es decir, podemos teorizar y dotar de todos los servicios posibles pero la mentalidad de la sociedad impedirá lograr objetivos.

En este sentido me gustaría contar un chiste que me cuenta un conocido en diferentes ocasiones:
-Jaimito: Papá hoy hemos ayudado entre 5 a una señora a cruzar la calle
-Padre: Muy bien Jaimito ¿pero por qué entre tantos?
-Jaimito: Porque no quería cruzar.

miércoles, 26 de abril de 2017

Apuntes sobre el avance del padrón

Según el avance del Padrón Castilla y León es la comunidad autónoma que más población pierde. No me sorprende que esté entre ellas, vamos que tradicionalmente la cosa siempre ha sido pierden las comunidades autónomas con más peso del sector primario (a excepción de Andalucía): Galicia, Castilla y León, Extremadura y Castilla La Mancha, y ganan las que tienen más peso del sector servicios: Madrid, la Costa Mediterránea, así como Andalucía. Con la destrucción de la industria Asturias entró en el equipo de los primeros. Así fundamentalmente, luego hay otro tipo de comunidades, que francamente se escapan más a la dinámica tradicional y tienen altibajos y habría que estudiar el por qué. Al final, se podría concluir que pierde las comunidades rurales y ganan las ubanizadas o que pierde el centro y gana la costa y Madrid.

Me parece bien simplificar todo, pero me gustaría que por una vez los medios de comunicación analizaran las cosas huyendo de los limites administrativos. Por ejemplo, centrándonos en la provincia de Valladolid (que conozco algo más porque soy de aquí y sobre la que algún día me lanzaré a interpretar los datos demográficos si es que termino de hacer las gráficas), he visto alarmismo sobre que la ciudad pierde habitantes, puede ser que eso afecte a la distribución de concejales o a la hacienda local, pero desde el punto de vista demográfico quiero saber si esos habitantes los recogen los municipios colindantes (que a falta de confirmar, es imposible que compensen la pérdida), porque de ser así no me parece como para echarse la mano a la cabeza, debemos entender que las ciudades por lo mucho que han crecido y los lazos con el periurbano deben ser gestionadas de forma diferente (claro, que falta legislación al respecto), ya están avanzando en la CUVA, aunque cada vez me parece más un cajón de Sastre donde van a acabar entrando los municipios de media provincia, algunos municipios de dinámica rural han visto ahí su “salvación”.

Lo interesante será ver si se confirma la tendencia de otros municipios con relación directa con la capital pero con una cierta entidad como “pueblo”, es decir que no son ciudades dormitorio aunque hay importantes movimientos diarios hacia la ciudad. Hablo de municipios como Tudela de Duero o Cigales que empezaban a perder población en el último dato del padrón, y se trataría de confirmar la tendencia porque ahí sí que introduciría una dinámica nueva en nuestra provincia, ya que hasta ahora había tres fundamentales, dentro de la pérdida generalizada de población, por supuesto:

  • la capital perdía (y envejecía) y crecía el periurbano (y rejuvenecía)
  • Los centros de servicios se mantenían a costa de los pueblos de alrededor (envejecimiento, despoblación, baja tasa de fecundidad, de fertilidad, de feminidad... Prometo, que si termino de hacer gráficas algún día me lanzaré a hacer su interpretación).
  • Centros de servicios más alejados de la ciudad y de dinámica más “rural” perdían


Es decir, entiendo que el Padrón no va a cambiar nada de estas tres tendencias, tampoco hemos hecho nada para que así sea, y desde luego aunque empecemos ahora la efectividad se verá a largo plazo, pero podemos tener otro problema si no actuamos en esos núcleos del alfoz que empiezan a perder habitantes.  

domingo, 5 de febrero de 2017

Las áreas deprimidas no son patios de recreo

Ayer pasaron unos amigos, de esos que hace bastante que no ves, a verme y de paso que les enseñara algo Tordesillas, así que les hice una “ruta express” (dicho sea de paso quedaron encantados con ella XD). Mientras caminábamos me fueron preguntando sobre diversas cuestiones, una de ellas fue la famosa Meseta Sky de Villavieja del Cerro. Ya saben, ese proyecto que se basaba en construir una pista de sky en pleno secarral Castellano y que prometía ser la “revolución” socioeconómica de la zona. Mi posición desde siempre fue contraria, incluso antes que era mucho más permisivo a este tipo de cosas, me parecía un derroche y un trasvase de dinero público al bolsillo de alguien, no se trataba de ninguna ilegalidad, pero, como decía un profesor que tuve “lo que es del común es del ningún”.

El caso es que según hablábamos entramos a evaluar como este tipo de despropósitos son las únicas soluciones que se le dan a zonas en regresión económica y demográfica. Hay una cosa que desde posturas progresistas debemos entender, muchas veces los gobernantes, desde una mentalidad “desarrollista” hacen planes de desarrollo para zonas deprimidas atendiendo al corto plazo, que en la práctica es generación de empleo mientras se lleva a cabo la obra, perspectivas altas e ilusión de la gente de la zona así como un mantenimiento del empleo mientras dura la novedad del proyecto, que a medio plazo se tiene que cerrar por ser un “pozo negro”.  Este análisis desde la izquierda se hace muy bien, lo que no hacemos bien es proponer (más bien no proponer)  una alternativa y combatir estos “derroches” de dinero desde una posición de pertenencia a ese lugar y de la lucha por el cambio de mentalidad.

Dicho de otra forma, muchas veces se proponen desde las administraciones proyectos agresivos con el medio ambiente para revitalizar una zona, y una vez que la gente se ha ilusionado por la forma que se lo han vendido, se coge desde posturas ecologistas o progresistas y se lanza una campaña judicial, se realizan manifestaciones… y si se consigue parar, al final toda esta masa crítica, que en su mayoría procede de la ciudad se vuelve a sus casas y deja a los pobres “nativos” de los pueblos sin alternativa a su “desgracia” demográfica. Eso ha pasado en muchos lugares, por ejemplo, en San Glorio se iba a hacer una pista de sky, al final no se hizo y los “urbanitas” pueden ir los fines de semana a pescar.

Al final, lo que no podemos pretender es que estas zonas deprimidas sean el patio de recreo de las zonas urbanas. Dónde la gente de la ciudad va a pasar su tiempo libre desde una posición de superioridad moral, muchas veces, como si se creyeran alguien más "civilizado". Si desde posiciones progresistas queremos ser tenidos en cuenta en estas zonas debemos proponer, no solo criticar cuando lo hace la derecha, porque mientras lo hacemos a la vez estamos frustrando espectativas de los "lugareños" y se genera una imagen de "izquierda urbana" que choca en estos espacios y produce rechazo desde la mentalidad conservadora y las espectativas creadas. 

lunes, 25 de julio de 2016

La Junta y su eterna promesa

Hoy, un amigo me ha pasado una noticia de hace un tiempo (no había mirado la fecha) sobre que la Junta se fijaba combatir la despoblación, aunque es una noticia que surge cada dos por tres así que bien podían haber sido declaraciones de esta misma mañana.

“Suerte” señalé con tono irónico al leer la noticia. Pensé, seguro que si hacen algo se limita a alguna subvención al bolsillo, nada de desarrollo, de hecho la gran revolución en para nuestros pueblos fue la política agraria comunitaria, ¡Cuantos pisos habrá en las ciudades pagados por la PAC! ¿Y qué me dicen de los Mercedes?

Pero tampoco sé si lo que quiero es que inviertan el Territorio, las administraciones públicas, y fundamentalmente las diputaciones provinciales, fueron verdaderas promotoras inmobiliarias que generaron instalaciones innecesarias, o mal distribuidas, contribuyendo así a la cultura del ladrillazo. Es más fácil que en un municipio pequeño te encuentres una pista de frontón que un centro donde la gente se pueda reunir. Aunque bueno, de vez en cuando le dan un poco más al cerebro y te cementan un cerro para construir una pista de sky.

Al final, mi amigo y yo, hemos tenido una conversación de “coña” pero con un trasfondo crítico a lo que se estaba haciendo. Lo primero para combatir la despoblación es ver cuáles son sus causas (creo que antes de actuar siempre hay que buscar el por qué de las cosas). La gente no se fué de los pueblos en el pasado por que sí, se fue buscando trabajo, como ahora no se van  de España por la movilidad exterior, y por lo tanto, para desarrollar una zona, lo que hay que crear es dinamismo económico, sí, pero también social.

No es fácil, y probablemente la Ordenación del Territorio actual favorece más a las aglomeraciones urbanas que a otras cosas, además la estructura de edad de la pirámide poblacional de las zonas más deprimidas juega en contra, de hecho hay lugares donde podríamos haber entrado en un proceso irreversible, zonas muy deprimidas sin apenas población activa y sin vínculos que posibiliten la llegada de gente joven en un proceso de dinamización e inversión.

Pero  creo, que sin cambiar grandes cosas se puede hacer mucho. Por supuesto esto requiere de una gran revisión, aún así, y pese a lo envejecido de estas zonas si se facilitara, vía servicios sociales, que la gente mayor pudiera quedarse en sus casas en vez de ir a una residencia, que toda esa gente que se fue a la ciudad tuviera a lo mejor su porción de tierra que cultivar, o una casa que visitar, se facilitaría que los pueblos no murieran. Lo que por cierto, también vendría muy bien para las cabeceras de comarca, que por lo general, resisten la depresión de demográfica no solo por tener un mayor dinamismo sino porque han absorbido gente de los pueblos más pequeños. Pero estas también sufren la amenaza urbana.

Esto son ideas que se nos vinieron a la mente, hay más, y desde los propios municipios se puede dinamizar también para ayudar a que estas zonas no se mueran. Incluso desde un punto de vista económico habría que empezar a mirar la posibilidad de regresar a los orígenes, es decir, a lo artesanal, a lo tradicional, como algo que da calidad a los productos.

La situación es dramática sobre todo en las zonas de montaña, en esas zonas periféricas donde la agricultura no es una opción dada la calidad y textura del suelo, o en aquellas donde en el pasado hubo minería (los fondos MINER han funcionado un poco como la PAC). A tenor de esto recuerdo un debate fomentado por un profesor en la carrera, donde yo defendí la construcción de una pista de Sky en San Glorio, ahora no lo haría he cambiado algo, pero recuerdo que decía una cosa, que sigo pensando, y es que toda la oposición a ese proyecto era ·”urbanita” fundamentalmente. Ya lo he dicho alguna vez, pero desde las ciudades se trata a todo lo que no es urbano de forma algo “paternalista” incluso insultante, vale que San Glorio no fuera un gran proyecto ¿Pero que queremos?¿ Zonas rurales para poder ir nosotros los fines de semana o en vacaciones ¿ Y el resto del año que se mueran? En el caso de San Glorio para ir a pescar entre la naturaleza.

Ha habido ejemplos de desarrollo muy interesante desde el propio municipio, como es la industria del mueble en Medina o en Iscar (voy a decir la industria del piñón por si lo lee un amigo mío de Pedrajas de San Esteban), pero no suele ser algo extendido, y desde luego estamos hablando de municipios grandes, pero de municipios, no de zonas o comarcas.


En definitiva, hay ejemplos de desarrollo y hay cosas que se pueden hacer ya, pero que no me engañe la Junta, si quieren hacer algo, pueden hacerlo, pero eso les va a obligar a tocar un montón de cosas, y por supuesto los resultados más grandes se verán a largo plazo.