jueves, 10 de diciembre de 2015

Expectativas electorales

Es la primera vez que vivo unas elecciones participando desde dentro, y también es la primera vez que llego a ellas desilusionado. ¿Coincidencia?  Sin duda sí, más dentro lo viví en las municipales y estaba mucho más ilusionado. Pero poco a poco voy ilusionándome, o por lo menos autoengañándome… Soy de esas personas que escuchan a un buen orador en un mitin con cuatro consignas de izquierdas y le llega a la patata (a veces soy un desfasado XD).

Aun así el problema de mi desilusión viene de las municipales, de unas expectativas muy altas fruto de los resultados de las fuerzas del cambio así como de la esperanza de una gran unión de estas, dicho sea de paso la historia indica que esa esperanza jamás se cumplirá (una de las cosas que caracteriza a la izquierda es nuestra capacidad para estar cada uno en una esquina). El hecho de que PODEMOS pusiera unas condiciones para una confluencia algo alejadas de la llamada “nueva política”,y el rechazo a estas de partidos que ahora abrazan  las nuevas formas pero que hasta hace cuatro días ni se las plantearon, minaron mis expectativas. Tengo que decir al respecto que creo que es un error pensar que mecanismos como las primarias se tengan que convertir en un fín, a veces serán útiles y otras veces no, hay que ser prácticos.


Lo cierto es que, al final, la izquierda se presenta dividida a nivel estatal (independientemente de ilusionantes confluencias en determinados territorios y de movimientos de izquierda nacionalista) en dos grandes bloques: PODEMOS y Unidad Popular-IU, y confío en que entre los dos saquen una mayoría progresista en el parlamento, otra cosa es lo que pueda ocurrir, porque como bien dice Julio Anguita, es probable que el día 20 de Diciembre lloremos.

Algunos apuntes sobre aconfesionalidad

Hace poco se presentó, por parte de Tordesillas Toma La Palabra (asamblea de la que formo parte), una moción  con la que garantizar la aconfesionalidad de administración local y sus representantes en la función de representación al ciudadano. Algo que era de justicia y de coherencia con nuestras convicciones y con nuestros compromisos hacia los vecinos y vecinas.

Independientemente de lo que ponga en la Constitución al respecto, que lo pone en, su artículo 16 donde se señala que ““Se garantiza la libertad religiosa y de culto. [...] Ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Lo cierto es que es de sentido común que vivamos en una sociedad donde las instituciones públicas sean espacios en los que no haya simbología religiosa o ideológica más allá de la que practique cada concejal o empleado público en su vida privada.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que nuestro devenir histórico ha hecho que durante siglos hayamos estado ligados, como sociedad, a la iglesia católica. Sin duda a veces para lo bueno pues hubo una etapa en la que fue sinónimo de transmisión de valores éticos y de enriquecimiento cultural, pero otras también para lo malo. No obstante esto ha influido, e influye, enormemente en nuestras vidas. Y por mucho que queramos no vamos a dejar de tener una tradición judeocristiana, y no tiene por qué molestar a nadie ese hecho.

Desde Tordesillas Toma La Palabra hemos pretendido, teniendo en cuenta la realidad, una mayor separación entre institución pública y religión, porque a día de hoy (y ahí está el concordato con la iglesia católica) no es completa. Tampoco lo es en nuestro municipio pues, reconocido tanto por el señor alcalde como por el portavoz del PP, son invitados (lógicamente por su calidad de concejales) a las misas y  a las cuales acuden en representación del poder municipal.

Si la corporación municipal acude en calidad de representantes públicos están vinculando a todos los tordesillanos y tordesillanas con una creencia, y nosotros no podemos estar de acuerdo, cada uno en su vida privada que haga lo que quiera, pero en Tordesillas no tenemos por qué estar todos vinculados a una misma religión, o estando vinculados a ella creer que no está bien que se nos intente vincular. Se trata de garantizar que las instituciones públicas nos representen a todos ya seamos católicos, cristianos de base, judíos, musulmanes, ateos…


No hace falta decir, dado el sentido de párrafos anteriores, que la moción fue rechazada. Pero cabe señalar el por qué. En primer lugar el portavoz del PP acusó a Mercedes (nuestra concejal) de que esto era algo ideológico. Lógicamente es así, una ideología totalmente contraria a la que tuvo el cuándo la rechazó o cuando hizo lo propio con nuestra propuesta para que el pleno se posicionara en defensa de los servicios públicos municipales (bueno, ahí también suponemos que tendría que ver que se cuestionaba la labor del PP en instituciones supramunicipales y ya sabemos que donde hay patrón no manda marinero). En segundo y último lugar, tanto PSOE como PP, alegaron que esto iba en contra del Arte, de las Edades del Hombre o de la Semana Santa. Nada más lejos de la realidad, de hecho solo se habla de actos oficiales (para dejar que determinados actos sean oficiales con que no vaya la corporación en representación del Ayuntamiento ya es suficiente, a tenor al tema de la semana Santa), y sobre el Arte debemos estar tranquilos todos, que hay arte con simbología religiosa, pero se trata de no utilizarlo para  adoctrinar, de hecho ojalá todo el arte y patrimonio de Tordesillas estuviera a disposición de los tordesillan@s y tordesillan@s y no en manos de órdenes religiosas siendo inaccesible. 

martes, 10 de noviembre de 2015

El nacionalismo, un problema electoral para la izquierda

Lo reconozco, tengo miedo a que el debate sobre Cataluña monopolice la campaña electoral, o lo que es lo mismo, que actúe como cortina de humo ante el drama social y el expolio de los recursos públicos por parte de “la casta”, “la jauría”, “la oligarquía”…. (¿qué más da como los llamemos? Lo importante es que los identifiquemos, de ahí uno de los grandes aciertos de PODEMOS).

Siempre he pensado que el nacionalismo es un ideal romántico que magnifica unos símbolos que de no ser por su manipulación no tendrían ese valor que las sociedades les otorgan (fijémonos si no en el día de la Hispanidad y las interpretaciones que se le dan a un lado y a otro del charco). Un ideal capaz de superponerse al discurso social con suma facilidad, con el peligro que ello conlleva, pues aleja el foco mediático de las desigualdades socioeconómicas, y que, desgraciadamente, impregna fácilmente sobre las clases populares.

Además su discurso es relativamente sencillo, solo tiene que buscar un enemigo exterior, y cuando ese enemigo está dentro de un mismo espacio es fácil la confrontación pues como se decía en las películas “este sitio es muy pequeño para los dos”.

He pensado durante un tiempo que el PP esta vez no se atrevería a utilizar el discurso del españolismo frente al catalanismo, pues “no está el horno para bollos”, pero creo que sería estimar demasiado al PP, y dado que les va a ser muy difícil elaborar un discurso sobre recuperación económica (máxime cuando desde organismos internacionales les están desmintiendo constantemente), creo que van a pensar más en resultados electorales que en lo que ellos llaman “sentido de estado”.

Mi miedo viene porque con un discurso centrado en el nacionalismo, el discurso social va a pasar a un segundo plano, y la izquierda estatal lo va a tener más complicado, pues el federalismo no es algo fácil de explicar.


La única esperanza que me queda, es que en esta sociedad que ha surgido después del 15M donde está claro que hay una mayor politización, haya un mayor porcentaje de ciudadanos que miren más allá de la cortina de humo, el problema es si ese porcentaje es más o menos amplio. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Cultura al servicio de quién?

Todas las ciudades que he visitado, tienen dos cosas en común: su desigualdad social y las ingentes cantidades de dinero para taparlo en vez de intentar paliarlo. O lo que es lo mismo, ser espacios supeditados a un mismo interés, el económico. Consumismo, empresas multinacionales, grandes constructoras… son términos cuyo significado han  encontrado su sentido en la construcción de los entes urbanos en las últimas décadas.

Habría mucho que decir sobre cómo se han construido este tipo de ciudades (que prácticamente todas responden a una lógica global, el proceso de mundialización también tienen aquí su sentido), más que nada porque a partir de ese análisis se pueden construir las posibles soluciones para un modelo de ciudad diferente. Pero no quiero hoy centrarme en eso, sino en una percepción sobre la utilización de los espectáculos culturales para tapar las miserias.

Es curioso, porque siempre hemos tenido la imagen de la cultura como algo contestatario pero en cambio han conseguido utilizarla para un fin totalmente diferente. Son muchos los espacios urbanos de los centros de las ciudades que han visto totalmente cambiada su estructura social en base a un interés puramente económico. Muchos de estos tenían su propia identidad, pero se ha conseguido desplazar a la población que ahí vivía para sustituirla por otra más acorde con lo que se quería vender (permitiendo introducir en estas desde oficinas, hasta tiendas de marcas que antes ni se hubieran planteado estar ahí…). Es lógico, ya que si observamos vemos como los centros urbanos se han convertido en los lugares donde se concentran la mayor parte de las actividades culturales, y así la gente no ve la incómoda realidad de las personas que viven en barrios del extrarradio (barrios que serán fruto de intervenciones parecidas cuando sean fagocitados por las ciudades).

Hemos llegado al sinsentido de que aquellos artistas que en sus letras evocan otra realidad mejor, han sido captados para “la causa”, los puedes escuchar agradablemente en muchas ciudades (y no digo que no me guste) mientras te gastas 10, 15 o 20 euros en una terraza, los establecimientos hacen negocio y los gobernantes se felicitan por el buen resultado de cara a la ciudadanía y al exterior, vendiendo marca y saltando a competir con otras ciudades.

No digo que no haya que hacerlo, que hay que hacerlo. Pero no puede valer todo a la hora de crear una marca que identifique una ciudad. No puede ser que se organicen festivales de música que condicionen el resto de cultura a lo largo del año, no puede ser que se organicen campeonatos que supongan un enriquecimiento a grandes constructoras mientras merman las arcas,  que se construyan edificios que nada tienen que ver con el urbanismo de la zona o que directamente sean un derroche económico (ejemplo todo el margen derecho del Pisuerga a su paso por Valladolid), pero por supuesto no se pueden hacer actos culturales que sirvan para tapar las miserias.

Las ciudades deberían caminar a una serie de oferta cultural que integre a todo el mundo. Menos moqueta y más calle también aquí. Descentralizar toda la oferta y por supuesto saber cuales son las prioridades, la miseria no se tapa, la miseria se combate.

sábado, 10 de octubre de 2015

Una mirada atrás

Aprovechando la tarde de viernes, y reconociendo que tenía que estar estudiando, he decidido darme tres horas de descanso para aclarar un poco mis ideas. En este proceso no he podido evitar mirar hacia atrás y posicionarme en el mes de Febrero, cuando mi única preocupación eran unas oposiciones, que a día de hoy sigo teniendo pendientes, y salir de fiesta con mis colegas (a los cuales les agradezco que a día de hoy me sigan aguantando). No era ajeno a la actividad política, de hecho este blog es ejemplo de ello, pero ni me planteaba acercarme a ella, más allá de debates con amigos y conocidos y lecturas, que lo único que hacían era reafirmarme en mi apuesta (tan solo con el voto, eso sí) por PODEMOS.

Pero fue en el mes ya mencionado cuando en una mañana, yendo hacia la biblioteca, uno de esos viejos, pero respetables, luchadores de mi pueblo, con los que desde luego comparto trinchera aunque disiento de las formas, se me acercó y me dijo “oye Juanfra, el martes tenemos una reunión en el bar el cruce mira a ver si te apetece venir”, mi contestación fue rápida “bufff estoy estudiando ese día me viene mal”, a lo que él me señaló que el viernes habría otra en el Ayuntamiento, y dada su insistencia decidí cuanto menos acercarme, no sin antes pensar “no pierdo nada por acercarme y luego pasar del asunto”.

Llegó el viernes, salí de la biblioteca y desganado, aunque con una extraña expectación, entré en el salón de actos del Ayuntamiento. Sentados en las butacas había más gente de la que esperaba, a lo que yo pensé “¿podrá funcionar un proyecto que plante cara al PP y al PSOE?”, a la mayoría conocía de vista, a unos pocos no, aunque tan solo tenía la confianza para hablar con 2 o 3. Presidiendo ese acto me encontré a cuatro personas, 3 de ellas nuevas para mí (con 2, curiosamente, luego he desarrollado una gran relación personal). Pronto comprendí el proyecto se trataba de hacer una asamblea “Toma La Palabra” al estilo de lo que IU estaba impulsando en Valladolid. La idea me gustó, desde la distancia y a través de las noticias conocía ese proyecto de unidad de la izquierda que desde hace tiempo venía siendo necesario, además, y aunque era consciente de las limitaciones que en Tordesillas supone hoy por hoy la marca IU, para mí su presencia siempre ha sido señal de garantía ideológica, pese al desencanto que, hacia estos, ha crecido en mí (lo sé, es raro, pero soy un nudo de contradicciones, y desde que estoy en Toma La Palabra más todavía).

Aunque al terminar la reunión me gustó la idea, salí rápidamente de allí pensando que había demasiada variedad ideológica sentada en las butacas y que no se iba a conseguir nada, eso sí, si se conseguía tendrían mi voto, pero nada más, francamente no quería complicarme la vida sabiendo además la oposición que iba a tener por gente cercana a mí.

Pasó el fin de semana y el lunes me crucé con el mismo hombre entrañable y me dijo que el viernes habría una reunión en el bar el cruce para empezar a tomar contacto con el proyecto. Yo me armé de valor para decirle que no quería participar, pero lo que me salió fue un “allí estaré” y continué mi camino pensando “que tonto soy, me dejo liar”.

Pasaron los días y fui cogiendo confianza dentro de la asamblea, así como, siempre iba a ellas con mi ordenador pues acudía desde la biblioteca donde me gusta estudiar, así que me encasquetaron la realización de actas. A pesar de la paliza que me di (tanto en el desarrollo como en las reuniones previas, aprendí bastante realizando el programa electoral, quizás lo más constructivo por el enriquecimiento intelectual que supuso para mí. Todo esto a la vez que aumentaba la ilusión, no solo mía, sino de todos aquellos que seguíamos estando al acabar el proceso electoral, porque por el camino fue habiendo bajas (más o menos esperadas). Tuvimos capacidad para hacer unas primarias, lo cual visto con perspectiva fue un error (pero esto es algo que pienso ahora), y con ello no quiero contradecir el espíritu de la nueva política, tan solo señalar que las herramientas son útiles o inútiles dependiendo el contexto. Pero lo cierto, es que, en ese momento surgió el primer problema que comprobé, creo que carecíamos de un alguien que quisiera encabezar la lista, personalmente por falta de confianza y por miedo, y eso derivó en problemas posteriores vinculados a la confianza que íbamos teniendo entre unos y otros y a la creencia de que había una serie de postulados en los cuales todos estábamos más o menos de acuerdo (tales como la listas cremallera). Sin duda esta variedad de opiniones nos ha ocasionado problemas, pero sí que es cierto que en general ha resultado positiva pues ha permitido que nuestras propuestas tengan diferentes puntos de vista.

Empecé a salir a la provincia a tomar contacto con otros compañeros y candidaturas de toma la palabra, en las denominadas asambleas provinciales, algo que al principio no me gustaba en exceso y es que la primera impresión es muy importante. En este sentido recuerdo cuando 4 compañeros de Tordesillas fuimos a Boecillo, muy expectantes, y a las primeras de cambio nos recriminaron el Toro de la Vega, la verdad es que no fue buena toma de contacto, aunque yo no lo tengo en cuenta, supongo que las cañas que nos tomamos después pulieron algo de aspereza. Luego vinieron otras asambleas y, al igual que me pasó en Tordesillas, fui conociendo a gente increíble de las que he aprendido mucho, también a gente no tan increíble que representan lo que yo siempre he visto en la política “apoltronamiento” viejas formas.

Llegó la campaña electoral y surgió el primer problema, no habían llegado los carteles ni el material (así que aproveche para quedarme al inicio de campaña de Valladolid Toma La Palabra), pasaron los días y seguían sin llegar y cuando llegaron la verdad es que no estábamos contentos con el resultado, así que los miembros de mi asamblea nos rascamos el bolsillo e hicimos carteles y pancartas bastante más vistosos. Nos lo pasamos como niños pegando carteles, quedábamos entre semana por la noche y acabábamos a las 3 tomando una cerveza y hablando así como contando anécdotas, si es cierto que estos momentos no los hubiera cambiado por nada y establecí un vínculo con estas personas más allá de tensiones en asambleas.

Las elecciones municipales nos dieron una concejal, y a través de ella nuestro trabajo, en general, no está siendo malo, lo que pasa que nos fallan las formas y en la política del gesto eso es demasiado importante, y a día de hoy eso ha generado demasiada controversia en la asamblea que ha ido minando poco a poco la ilusión y el número de efectivos de la asamblea.

Por otra parte seguí manteniendo contacto con la gente de la provincia y acudiendo a asambleas provinciales, allí quizás tuve la experiencia más desagradable, y es que tocaba repartir puestos en diputación, y aunque fue de forma democrática pues creo que el proceso no fue todo lo limpio que debía ser. Tuve ganas de dar un paso atrás, pero una charla durante la noche de San Juan me echo para atrás, de hecho creo que supuso un impulso para que me involucrara más en la labor de Toma La Palabra provincial.

A día de hoy, aunque han pasado pocos meses, no puedo evitar hacerme preguntas del estilo ¿Qué habría pasado sí…?. Cierto es que los buenos momentos y mucha de la gente que he conocido, así como las nuevas amistades no las cambio por nada, pero siendo yo una persona que se toma muy “a pecho” todo los malos ratos me han afectado demasiado… tengo un amigo que me dijo, con la intención de que lo dejara, que yo no valgo para esto que tengo demasiados principios, y cierto es que he comprobado que para mucha gente eso es un problema, otra persona me dijo que he pasado de ser una persona dogmática a ser práctica (no estoy seguro de que eso me guste). Lo que tengo claro es que he cambiado algo, he tenido un proceso de enriquecimiento y de confrontación de ideas (que a día de hoy todavía continua), y que se pasa bastante mal, cierto es que desconfío de la gente que no es capaz de tener constantes procesos de reflexión, yo los tenía antes pero ahora son demasiado fuertes. Esto me ha hecho plantearme muchas veces “¿Qué coño pinto aquí?”, máxime cuando además veo que la escalada de tensión que hay en la asamblea de Tordesillas puede conducir a su disolución, o a que nos quedemos cuatro y no puedo evitar pensar que yo tengo algo que ver.


En general tengo que decir que la experiencia ha sido positiva, pero es el momento de plantearse muchas cosas, porque como me dijo un familiar sobre este “cacao” mental que tengo “las cosas duran lo que tienen que durar”. 

domingo, 4 de octubre de 2015

Adonde "coño" vamos

Hace bastante que no escribía algo sobre esta temática, digamos que no me sentía motivado. Pero después de leer tanto al respecto, y tras un fin de semana casero de estudio, he dicho: “ostias, yo  tengo una opinión, la voy a publicar en mi blog para que la leamos mis cuatro amigos y yo”.

Que acertada fue la representación que se hizo de la izquierda en “La vida de Brian”, hasta cuando se habla de confluencia se está practicando todo lo contrario. Se buscan  las diferencias de la gente que piensa igual en vez de centrarnos en todo lo que nos une. Deberíamos aprender un poco más de la derecha, siempre unidos para representar los intereses de la oligarquía o la casta, término bastante más acertado en estos tiempos que corren.

Entiendo perfectamente que a muchos les ha podido escocer la llegada de PODEMOS, pero en realidad ha sido algo necesario, un partido nuevo, fresco, con un discurso donde diciendo lo mismo se ha alejado de la vieja retórica algo apolillada de la izquierda tradicional. Se ha convertido en lo que muchos queríamos que llegara a ser IU como principal partido de la izquierda, que dicho sea de paso en su nacimiento fue una confluencia de partidos alternativos donde destacaba el PCE que, por necesidad y generosidad, cedió espacio (que no estamos inventando nada nuevo, quizás le estamos dando otro barniz). En definitiva PODEMOS se ha convertido en el movimiento por el cual, hoy por hoy, pasa cualquier opción de entrar con fuerza en las instituciones.

¿Por qué digo esto? Porque desde mi punto de vista se equivoca la gente que ve en PODEMOS un nuevo PSOE. Probablemente para intentar legitimar la postura de alejarse de estos sea más cómodo inventar esa teoría, pero ni es justa, ni tiene base. Hay que aceptar que han sabido entender el momento: aprovechando los medios, con sus discursos, con proclamas del 15M y vendiéndose como algo nuevo.

Desde otras opciones se podrá practicar la confluencia, pero al final la confluencia sin PODEMOS servirá para que el cambio tenga menos fuerza. Las elecciones municipales han tenido que servir de algo, no solo para aumentar los egos de unos y otros. Entiendo que la postura, a veces intransigente, de PODEMOS pueda escocer, pero no admito que gente que  antes de las elecciones Europeas ninguneaba a Pablo Iglesias y a los suyos y no quería saber nada de confluencias y primarias, ahora vengan enarbolando esa bandera (los reciclajes se tiran al contenedor). Entiendo que para los que vimos un futuro no tan negro a partir del 15M haya una serie de premisas que son muy importantes, pero si con esas premisas estamos favoreciendo que sigan gobernando los mismos partidos de siempre estaremos equivocados. La izquierda debe estar a la altura de los tiempos.


PD: Dicho esto, reconozco que no tengo nada claras mis ideas al respecto y que este escrito solo ha servido para liarme más (me ha salido el tiro por ahí…)

A Toro pasado...

Tras toda la crispación y agresividad realizada en el verano hacia Tordesillas por la celebración del Torneo del Toro de la Vega convendría, ahora que ha pasado el evento, un análisis tranquilo y sosegado por parte de las personas que han intentado tensar la cuerda para ver si se rompía de su favor.

¿Qué han  conseguido los movimientos animalistas con esta actitud a lo largo de los años? Nada, es más, sería peligroso que promoviendo el boicot hacia la cultura, el turismo y la gastronomía de todo un pueblo se pudiera conseguir algo. Lo único que han logrado es unir a tordesillanos que estaban en contra del torneo con sus amigos y vecinos que estaban a favor, además, de su buscada publicidad mediática.

Se deben dar cuenta de que ya hay gente que empieza a entender que ese no es el camino, de hecho la propuesta del “Rock in Vega” es una constatación de este hecho. Es más, incluso dentro de la propia vida del pueblo de Tordesillas hay movimientos como “Tordesillas Toma La Palabra” que buscan que se dialogue tranquilamente y que los tordesillanos puedan luego elegir fruto de su propio análisis. Una apuesta, que según determinados medios de comunicación, podría tomar el alcalde de Tordesillas.

Es decir, las cosas se mueven, y se mueven por el camino del dialogo y la participación de la ciudadanía. Sería muy irresponsable que, fruto de la tensión que se genera, se pudieran desandar los pasos. Debemos tranquilizarnos todos y empezar a caminar, cada uno desde sus ideas, pero que no nos de miedo hablar ni decidir.