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lunes, 3 de diciembre de 2018

De pronto surge VOX


Las elecciones andaluzas han sido un verdadero terremoto político, dónde lo más llamativo ha sido la entrada de VOX en el parlamento. Se trata de que un partido, ubicado más a la derecha del PP se institucionaliza.

Desde ciertos sectores de la izquierda no se ha querido ver  que hay una parte de los españoles que se siente identificado con muchos de los principios de VOX, y que la deriva mediática del último año (y más) está haciendo que se movilicen. Hay una parte de España que cree en el centralismo, y que se moviliza cada vez que Cataluña “ruge”, que no ve con buenos ojos la inmigración, y que en algunos casos la sufre (porque aunque es necesaria para el rejuvenecimiento de la sociedad española, una inmigración mal gestionada genera impactos negativos), que cree que con la muerte del dictador se cerró una etapa, que tiene firmes valores conservadores que siente amenazados ante el despertar “feminista”, o la lucha de los derechos LGTBI y que siente amenazadas actividades que les gustan como la caza, la tauromaquia o la pesca. Se podría decir, que, en general no ve con buenos ojos la España diversa y la pluralidad.

Esa España existe, ha existido siempre, posiblemente antes se decantaba, y en parte se sigue decantando, por partidos mayoritarios que abarcaban un gran abanico dentro del espectro ideológico. Pero ahora tanto la izquierda como la derecha se han fragmentado y hay más variedad dónde elegir. Los motivos que haya para  tener simpatía por VOX pueden ser muy variados, a mi parecer. No todo el mundo compartirá todos, y desde luego no creo que la mayor parte de esta gente que pueda tener cierta “conexión” con VOX sea un fascista. Yo analizo gente cercana a mí a los que les pueda llamar la atención este partido en un momento dado, y me cuesta verlos como “camisas negras”. Quizás por eso no entiendo el discurso de Pablo Iglesias, llamando a hacer un frente antifascista. Mas aún cuando si analizamos los datos ¿Cuál ha sido el voto total de gente que se ha decidido por VOX? Un 10% de la gente que ha votado, con un 41% de abstención, sin duda es una subida notoria respecto a elecciones anteriores, pero hay que tenerlo en cuenta, como hay que tener en cuenta, e Iglesias no lo tuvo, ese retroceso de votos de la izquierda que se fueron a la abstención y que permitieron, que al votar menos gente, VOX tuviera más opciones. Pero ¿para qué hacer autocrítica? Parece que prefiere polarizar el panorama político para dar alas a lo que quiere combatir.

Hay que darse cuenta, por lo tanto, que en España hay un partido más con unos votantes que ya estaban ahí. Que representa una desafección por lo que ya había, como en su momento lo representó PODEMOS (y sigue representándolo), pero que al contrario que hace 4 años, cuando entró el partido de los círculos en juego, hoy, en la agenda mediática no manda la problemática social derivada de las consecuencias de la crisis, que podía beneficiar a la izquierda, sino la confrontación identitaria entre la España centralista y la Cataluña independentista dirivada de unas posiciones irresponsables entre el nacionalismo catalán y la derecha española, dónde ambos se han subido atrapando a la izquierda estatal, que se ha visto con el "pie cambiado"

Es interesante, además, ver la geografía del voto para poder analizar su distribución, y darnos cuenta de que la inmigración también ha sido importante en algunos núcleos. Es cierto, que como ahora mismo en España no es porcentualmente muy alta, independientemente de la percepción, no representa un gran motivo de alimento en votos para VOX salvo en aquellos lugares dónde si que es más significativa. Y personalmente no hay que olvidar, desde la izquierda, esta perspectiva, porque la inmigración deberá estar, necesariamente, presente en nuestro país. No solo por todos los conflictos internacionales y la pobreza del tercer mundo, sino por necesidad propia de rejuvenecimiento de nuestra pirámide demográfica.

Seguramente han entrado en juego los avances en igualdad social, es decir la equiparación de derechos de las minorías o más concretamente las manifestaciones que generan, haciendo que en un sistema desigual haya gente que al avanzar en igualdad crean  ver amenazado su status. Desde luego, estos avances no deben parar, pero si que es conveniente que los repensemos. Porque al final en muchos de estos movimientos como el colectivo LGTBI o las luchas feministas, la derecha clásica o liberal ha encontrado cierto acomodo y los utilizado para promocionarse, mientras que, probablemente, ahora, no van a tener ningún problema en pactar con quienes están en contra de las manifestaciones y políticas que han conllevado estos avances. Posiblemente porque en estas la izquierda no ha incidido lo suficiente en que estos reclamos están unidos a la tradicional lucha de desigualdad social generada por el sistema y no se ha reivindicado lo suficiente una memoria colectiva al respecto.

Estas son algunas reflexiones que me he hecho durante el día de hoy, alimentadas por percepciones que llevo teniendo mucho tiempo, y que muchas veces ni escribo ni digo, porque no se me llame o machista o racista o cenizo, pero bueno, hoy me he lanzado después de escuchar discursos alarmistas, o pesimistas o todo lo contrario, esperanzados.

domingo, 20 de mayo de 2012

IU ha muerto


Uno de los factores claves en la coyuntura socioeconómica actúal ha sido la plasmación de que las organizaciones políticas, sindicales o plataformas ciudadanas tal como las conocemos, han quedado obsoletas y han sido relegadas a un segundo lugar frente al poder económico. Ya no hablo solo del PP y del PSOE, que han sido agentes básicos, con sus políticas, en la cesión de poder público a los mercados, ese ente con nombres y apellidos que parece manejar nuestras vidas sin que nosotros podamos hacer nada ( o queramos hacer nada). Cuando hablo de organizaciones políticas hablo de organizaciones como IU, que cuando han tenido oportunidad de romper moldes e influir de forma tremendamente positiva en la gestión de los territorios.

La izquierda Unida de Cayo Lara y Gaspar llamazares, tiene mucho que envidiar a la de Julio Anguita. Con este últimos, era claro que Felipe González prefería hacer cualquier cosa a pactar con la izquierda, pues las condiciones exigidas por Anguita y compañía eran las puestas en el programa electoral. Esta cosa tan simple, es algo revolucionario, pues en un mundo donde los partidos utilizan el programa como papel mojado, realizar acuerdos con el programa electoral de la mano, suponía ser consecuente, exigente y que los ciudadanos supiéramos que IU era segura. Si comparamos aquella época con la actual, vemos que el pacto IU-PSOE en Andalucía, es alejado totalmente de la forma de actuar de IU en la actualidad, donde los políticos se venden por 4 propuestas semiprogres y entran a formar parte de gobiernos a los que hasta hace 2 días estaban acusando de practicar liberalismo, pero más bochornoso es oir como una de las primeras medidas va a ser bajar salarios a los trabajadores, eso que Cayo Lara criticó tanto en el parlamento.  Luego es la propia IU federal, la que se cree  con el poder moral de recriminar la acción de la federación extremeña, por el mero hecho de respetar que sus bases dijeran no al PP y no al PSOE, algo, que por otra parte, es muy pronunciado en los mítines del coordinador general.

Es triste, ver como un proyecto tan ilusionante ha fracasado por la mala práctica de líderes y el miedo al que dirán en los medios de comunicación, pero es así, IU ha muerto.

viernes, 6 de abril de 2012

¿PSOE PP la misma mierda es?


Las elecciones andaluzas han supuesto una constatación de que las políticas contra el estado del bienestar están pasando factura al partido popular, pero además también han constatado una desconfianza de los andaluces al PSOE, derivada  no solo de la bochornosa corrupción de los EREs sino de una visión decepcionante de su gestión de la crisis.

No voy a negar que, desde mi punto de vista, esto es una agradable noticia, no por los motivos que llevan a la caída de los dos partidos mayoritarios, sino porque esto genera, a la vez, la aparición de alternativas al bipartidismo, que, sin duda, es uno de los grandes problemas de España, pues bloquea la aparición de ideas diferentes a lo que, por ejemplo, ha sido el modelo productivo que nos ha estallado en la cara, ese modelo vinculado al ladrillo y a la apuesta por las actividades de escaso valor añadido.

Esta alternativa surgida en Andalucía es Izquierda Unida, un partido que ha pasado de 6 a 12 diputados en la asamblea andaluza, y que, se convierte así, en decisivo a la hora de elegir al nuevo presidente. O al menos eso es lo que se nos vende desde los medios de comunicación, lo importante es si gobernará el candidato del PP o el candidato del PSOE. Esa es una posición errónea, la elección no se puede hacer en torno a unas siglas o una persona, se debe hacer a través de propuestas programáticas, porque es en los actos donde se demuestra la ideología no en las siglas. Pero este es un debate que no interesa, porque PP o PSOE no son solo partidos son intereses,  entre otros de los medios de comunicación, encargados de trasladarnos la información ya elaborada para que nosotros no comentamos el “error” de pensar y crearnos nuestra propia opinión. En este sentido un debate abierto, que tuviera gran repercusión, sobre propuestas y actos podría suponer que la gente se diera cuenta de que los dos grandes partidos de este país no se diferencian en tanto, en lo que a políticas se refiera, ya que, sin desmerecer determinadas acciones de corte social, lo cierto es que ambos apostaron por el modelo de ladrillo, ambos apostaron por la desregularización de la banca, ambos se niegan a avanzar a hacia un sistema electoral más proporcional, ambos se han accedido a convertirse en correa de transmisión de los poderes financieros, en vez, de plantarles cara… y así un sinfín de acciones que han llevado a nuestro país a la situación actual.

¿Entonces donde radica la diferencia entre el PP y el PSOE? Pues sin duda en su base social, y es que, no se puede negar, que en su mayoría, las bases del PSOE son gente de izquierdas. Gente con conciencia de clase, que aplauden las políticas de izquierdas, pero que acaban ratificando con su voto las numerosas acciones nefastas del PSOE por un sentimiento de militancia absurdo que convierte al individuo en un siervo del partido, por la aceptación del discurso del “voto útil” utilizado por los “socialistas” para justificarse ante las personas a las que han defraudado y que estos no busquen otro árbol en el que cobijarse, o por la aceptación de esa nuevo dogma de que no hay más alternativa que las políticas impuestas por los poderes financieros.

Atendiendo a todo esto ¿Qué debería hacer izquierda unida? Está claro que el PP es de derechas, así lo ratifican sus políticas, sus propuestas y su militancia, y  a la derecha se la combate. Pero ¿y el PSOE? ¿Debe ser digno este partido del apoyo de la izquierda? Este partido está metido en tramas de corrupción, cada vez que llega al poder se olvida de la pana, se niega a cambiar un sistema con un cierto déficit democrático, se pone a los pies de los banqueros… Ante esto, izquierda unida debe actuar de acuerdo a los ideales que defiende. No es un secreto que muchos simpatizantes y militantes de IU participan en los actos del 15M, que entre otras cosas, pide que los partidos sean más abiertos y asamblearios, pues eso es lo que tiene que hacer IU, organizarse a través de asambleas de afiliados y simpatizantes para que, tras un debate profundo se tomen iniciativas siempre teniendo en cuenta que desde cualquier posición el deber de IU es avanzar hacia un sistema más justo, tanto en lo democrático, como en  lo social, ya sea desde un gobierno, desde la oposición o en la calle. Entiendo por tanto que debido a su naturaleza es imposible entrar a formar parte de un gobierno con el PP, a la vez que es imposible el apoyo en una investidura para conformar un gobierno estable, lo cual no quita que si no hay alternativas no se pueda aplicar la abstención, pese a que los grupos de comunicación luego intenten aplicar el término pinza. Por su parte el PSOE jamás debe de ser de antemano una opción con la que pactar, si después de unas elecciones el resultado requiere de pactos, la izquierda deber garantizar el desarrollo de un programa a favor de la clase trabajadora y si los socialistas se oponen a ello pues no se puede dar apoyo, ya que no se puede ayudar a aquellos que van aplicar la tenaza contra los trabajadores. Es por ello que es destacable la iniciativa que tomó la dirección de IU Extremadura de consultar a las bases, que optaron por la abstención frente a lo que era un gobierno bajo unas siglas de las que no se puede esperar que organicen una revolución, como es el PP, o un gobierno de aquellos que durante los años que estuvieron en el gobierno no realizaron los cambios valientes para avanzar hacia una sociedad más justa.

Pero todo este debate, que en las bases está surgiendo, no está siendo escuchado en la dirección de IU, tanto en Andalucía como en España, hacen oídos sordos, y proponen una consulta descafeinada, y algo teatral, pues ya llevan días negociando con el PSOE andaluz. Da la sensación de que los líderes de IU tienen un gran complejo de inferioridad y que tienen un miedo atroz a lo que puedan decir medios afines al PSOE. Son en este sentido muy diferentes a los Julio Anguita, Felipe Alcaraz o Antonio Romero, que en su momento no tuvieron inconveniente en plantarle cara al PSOE y a toda su maquinaria propagandística.