sábado, 3 de enero de 2015

Sin mirar atrás

En esta sociedad que continuamente mira hacia adelante sin detenerse ni un instante en mirar el pasado para analizarlo que falta nos hacía, parece que lo viejo ya no vale. Esto es triste porque es imposible entender el presente para construir el futuro sin analizar el pasado.

Con el final del 2014 se ha producido el final de la moratoria que fue fijada en la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, que mantenía el precio de los alquileres antiguos. Lejos de lo dramático que pueda ser para familias que vivan en viviendas sometidas a esta y que no han llegado a un acuerdo de negociación, me quiero fijar en todos esos comercios y establecimientos de los centros históricos de las ciudades que en cierto modo son enlace del pasado con el presente y que han persistido ahí viendo vaciarse de vecinos estos sectores urbanos así como convertirse en lugares de oficinas. Son lugares donde uno puede resguardarse y disfrutar observando su decoración y arquitectura que te transporta a otro tiempo. 

Muchos de estos establecimientos tendrán que cerrar debido a la subida drástica del alquiler, una pena, ya no solo por el momento delicado de la economía que puede condenar a las familiar que los explotaban, sino porque nos privan de un refugio en el que resguardarnos de la modernidad y conectar con el pasado, que sin despreciar lo nuevo a veces cansa su prepotencia.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Meseta Sky, nuestra colaboración a la crisis

Cuando uno analiza los datos de la situación actual, y alejándote de la frialdad de los números ves el rostro humano de la miseria generada por la avaricia del ser humano, es imposible no pensar que hubiera pasado si no se hubiera derrochado tanto dinero.

Yo, que soy de Tordesillas, de tierra de firmes valores católicos por tanto muy caritativa poco solidaria, estaba leyendo el otro día el Norte de Castilla, periódico nada sospechoso de antisistema, y leí mientras me sumía en la tristeza una noticia donde a través de la vida de una serie de personas humanizaba los datos de la pobreza. Es triste leer estas cosas pero es necesario.

 Continúe pasando las hojas y me topé de lleno con la palabra Tordesillas, lógicamente al tratarse de mi pueblo leí la noticia. Se trataba de una noticia en la que se ponía de manifiesto todo el dinero invertido en el proyecto de Meseta Sky, para quienes no lo sepan se trataba de desarrollar en pleno secarral castellano una pista de ski que fue construido en una zona prohibida por la ley de montes (había tenido un incendio unos años atrás, y se trata de que en esta situación no se pueda construir nada en X años, es decir una forma de evitar el cerillazo para urbanizar). Una millonada como os imaginareis, nuestro aeropuerto de Castellón particular. ¿Cómo no pensar en qué hubiera pasado si todos estos proyectos de inversión pública no hubieran sido construidos? Probablemente sería porque hubiéramos apostado por otro modelo económico. Pero lo cierto es que el estado no habría ayudado a inflar la burbuja económica que nos ha quedado con las miserias actuales, y las anteriores que ya existían.


Pero mucho me temo que esto no va a cambiar, pues cuando paseo por las calles de Tordesillas y me resguardo en sus bares a tomar una  cerveza y tener una conversación de barra, veo con sorpresa la defensa de Meseta Ski por parte de la ciudadanía y la criminalización de los ecologistas por hacer cumplir la ley. Aun así lo peor no es el ataque a los movimientos ecologistas es la idea de que un proyecto tan pintoresco iba a traer prosperidad a Tordesillas, un publo situado en pleno centro de Castilla y León y relativamente cerca de lugares con nieve de verdad y pistas adecuadas para su uso. ¿Cómo vamos a cambiar nada con esta mentalidad?

jueves, 25 de diciembre de 2014

Cristo 2.0

Yo, que no siendo cristiano me he interesado por algunas historias sobre las que se ha cimentado el cristianismo en general y el catolicismo en particular, siempre me he preguntado cómo hay católicos capaces de defender posturas de injusticia social mientras defienden a una corrupta iglesia y votan gobiernos que representan los intereses de las élites. Supongo que es porque el ser humano es fascinante, prefiero pensar eso porque de no ser así llegaría a la conclusión de que somos borregos.

Cristo era un revolucionario, una persona que se levantó contra la injusticia y buscaba un futuro mejor para la sociedad. Esa  es la idea sobre la que debería fundamentarse la religión católica. Pero esa idea no sirve, porque choca directamente con los intereses económicos, aunque como todo en este mundo es susceptible de ser mercantilizado. Si Cristo levantara ahora la cabeza sería crucificado por aquellos que dicen difundir su palabra.


No creo en Mesías pero sí creo en ideas, y he de decir que el hijo de dios las tenía, y muy buenas. En el mundo actual hay la suficiente injusticia como para tomar ejemplos como este, pero para rebelarnos juntos, sin esperar a un Mesías, porque es posible que este no sea más que la unión de toda la ciudadanía para solucionar nuestros problemas. Aun así, si hoy, en un país como España naciera Jesús probablemente sería hijo de un obrero de una empresa de carpintería que trabajaba poniendo ventanas en edificios de nueva construcción, pero que con el estallido de la crisis inmobiliaria habría perdido el trabajo con el que sustentar a su familia compuesta por una ama de casa mal atendida y un hijo que vino de penalti y que, aunque quiere, siempre sospechó que podía no ser suyo. Este hijo desde pequeño fue a colegios públicos de barrios marginales, vio como sus padres se esforzaban para sacarlo adelante y se hipotecaron comprandose un piso cuando tuvieron los ahorros suficientes para poder dar una señal,  viviendo antes de alquiler en un pequeño domicilio de una calle llamada Belén. Pues bien, este joven pudo ir a la Universidad gracias a su esfuerzo y a las ayudas económicas del estado  y a lo mejor participó en movimientos estudiantiles, en manifestaciones del no a la Guerra, contra la injusticia del Prestige… Se involucró en el 15M, y fruto de ahí, las circunstancias de tener que ayudar a sus padres que iban a ser desahuciados le empujaron a participar en la PAH y a ser un miembro destacado de ella, convirtiéndose en activista cuando no está trabajando gracias a una beca. Esta situación le ha generado problemas pero  no le ha impidido continuar porque sabe que es posible que exista otra realidad. El problema es que se encuentra de frente con los gobernantes, los cuales, es curioso, suelen ir a Misa los domingos y celebrar por todo lo alto la Navidad, donde se conmemora el nacimiento de una persona, que vaya casualidad, en su momento crucificaron por buscar un mundo mejor. 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Las barreras de la felicidad

¿De verdad siendo consciente de los problemas de la humanidad se puede ser feliz? No quiero decir que no se deba disfrutar de la vida, que para eso está, ¿Pero hay de verdad gente que puede obviar esa realidad? Entiendo que los seres humanos luchamos por nuestro propio bienestar de forma individual y nos da igual lo que dejemos por el camino, no es que seamos egoístas es que vivimos en un gran sistema mundial que lo fomenta, sencillamente somos uno más. Todo el mundo occidental está paulatinamente adquiriendo los valores del mundo anglosajón, de la competitividad y de la prosperidad económica y social individual. El calvinismo elevado a la máxima potencia.

No es que tener una cierta ambición personal sea malo en sí, pero la historia nos enseña que los grandes avances se construyen de manera colectiva, no de manera individual por mucho que tu nombre perdure en el tiempo. ¿Acaso hicieron las revoluciones los que luego se llevaron la gloria? No, las revoluciones las hicieron las gentes, aunque necesitaran de las ideas de los primeros para ello.
 
Pensando solamente en el interés personal los individuos se deshumanizan, son incapaces de empatizar con los demás, se aíslan del mundo y levantan barreras mentales para evitar ver la realidad que les molesta. No es, por tanto, una locura pensar que individuos egocéntricos, interesados y deshumanizados, son capaces de construir estados y gobiernos egocéntricos, interesados y deshumanizados, que también levantan barreras, tanto físicas como mentales, para tapar la parte molesta de la realidad.

Estos gobiernos nos han hecho ver la pobreza como algo natural, como si fuera algo que no se puede cambiar y que además las personas sumidas en ella son personas fuera del sistema que no pueden participar en él. Está claro por qué, porque si participaran en él no les gustaría y serían una amenaza. El problema para los gobiernos viene cuando sus propios sistemas no pueden aislar a la gente de la pobreza, porque el funcionamiento del propio sistema condena a los que lo están sosteniendo a ella, y por lo tanto la gente empieza a notar que pierde calidad de vida y se rodea de gente con el mismo problema para solucionarlo, y muy destacable, con mucha gente que ya luchaba contra esos mismos problemas pero que los propios sistemas los silencian, porque como se ha dicho antes son una realidad molesta. Es decir la gente empieza a conocer lo que es la solidaridad, algo radicalmente opuesto al individualismo, pues es la cooperación entre personas interesadas y desinteresadas para solucionar una determinada patología social.

A mí como persona, como ser humano, lo que más me molesta de todo esto, es que tengamos que esperar a que se caiga todo el mundo que conocemos para empezar a derribar muros y ver la realidad y por lo tanto luchar para cambiarla. Hoy, como ayer, hay mucha pobreza que incluso siendo egoístas genera en el mundo occidental muchos problemas. ¿Por qué emigran de África a Europa? ¿Lo hacen por gusto? ¿Por qué aumenta la violencia y la conflictividad social en los barrios más degradados? ¿Por qué hay en los institutos determinados problemas sociales? Estas cosas no son sino síntomas de un problema mucho mayor, un problema que es sistémico, pero que tiene su origen en la propia mentalidad de los individuos, y por lo tanto solo cambiando la mentalidad se podrán cambiar los sistemas y se podrá combatir la pobreza.


Estos días cuando nos sentemos a comer y a cenar con nuestra familia deliciosos manjares, deberíamos pensar que, para que nosotros vivamos más o menos bien hay unos que viven mucho peor, que son la base de la pirámide de la sociedad mundial, en cuya cúspide están los grandes interesados en que esto siga igual. Y si de verdad somos humanos, deberíamos preguntarnos ¿Qué podemos hacer nosotros para cambiarlo? 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Todo el sistema está corrupto

Hay un interés especial en vincular a la corrupción con el comportamiento individual de las personas, y siendo esto un factor importante no es el factor clave, no se puede obviar el entramado administrativo que se realizó en la Transición así como el modelo económico adoptado en las últimas dos décadas.

Con el paso del tiempo ya es hora de empezar a reconocer que La Transición no fue el ejemplo de perfección que se nos ha querido vender, si bien es cierto que podemos dar gracias de que se realizara. Quizás uno de los muchos problemas que se empiezan a poner de relieve fue el hecho de tener que aprovechar las estructuras franquistas, que tuvieron que adaptarse a la democracia pero conservando muchos de los vicios que existían dentro, como era el clientelismo entre funcionarios, administradores y empresarios. Algo a lo que, probablemente intencionadamente, no se puso fin, puede ser porque habría que haber tocado a gente muy poderosa, o sencillamente porque era esa misma gente poderosa la que estaba dirigiendo el proceso ya que la sociedad española, después de 30 años de miedo y terror, no estaba para realizar política. A esto hay que unir una cierta opacidad en las administraciones y una imposibilidad del ciudadano de controlar a sus representantes más allá de votar cada cuatro años, y por supuesto la gran asignatura pendiente de la descentralización del Estado como es la financiación de los municipios que actualmente prácticamente dependen de multas, tasas y el endeudamiento.

Por otra parte hay que señalar el ladrillazo como otra de las patas sobre la que se sustenta la corrupción. Estas grandes empresas al final siempre dependen de la concesión de las obras por parte de los gestores municipales, autonómicos o estatales. En el caso de los primeros muchas veces ante la falta de financiación se vieron lanzados al dinero que venían de las licencias, pero en ese contexto unido a la opacidad y la falta de control ciudadano se pueden dar fácilmente los casos de corrupción, sobre todo cuando los mismos partidos políticos se prolongan en las instituciones, porque al final el individuo electo es un hombre que depende de un organización que necesita financiarse y pueden hacerlo a cambio de ciertos favores cuando alcancen el poder.

Por lo tanto, no caigamos en el error de decir que esto es un problema de sinvergüenzas cuando lo cierto es que hemos construido un sistema sobre los cimientos de la corrupción.

martes, 21 de octubre de 2014

La importancia de entenderse

La vida son rachas, todo lo que nos rodea es cambiante, cuando menos te lo esperas las cosas dan una vuelta de 180º y la situación mejora o empeora, si no que se lo digan a los protagonistas de la historia que voy a señalar a continuación:

Manolo y Carme eran dos chicos de la misma edad, prácticamente desde que nacieron sus vidas habían estado unidas, vivían en el mismo barrio, en el mismo bloque de vecinos, sus padres eran íntimos, ambos entraban en la casa del otro como si fuera la suya, jugaban juntos, se apoyaban mutuamente… Quizás toda esa historia fue lo que les llevó a no poder vivir el uno sin el otro, a necesitarse mutuamente a pesar de que desde el principio mostraron diferencias en su personalidad, si Manolo era muy reservado Carme era una chica muy abierta, si a Carme le gustaba innovar y hacer cosas diferentes Manolo era una persona más tradicional y prefería la monotonía del día a día, si a uno le gustaba ir de vacaciones a un pequeño pueblo de Castilla a otra le gustaba el dinamismo veraniego de una ciudad de la costa mediterránea…  es decir una serie de pequeñas cosas que si bien no impidieron que llegaran a casarse y a vivir juntos, y eso que Manolo tenía más cosas en común con Andreia que era otra de las chicas del barrio, sí que podían llevar a la catástrofe si se centraban en ellas.

Pasaron los años y poco a poco la convivencia se fue deteriorando, y es que de sobra es conocido el encaprichamiento que surge al principio de una relación, un estado que hace que todos pongamos más de nuestra parte y lleguemos a más acuerdos, porque al final lo importante es estar juntos el uno con el otro. Pero este embelesamiento del inicio se deterioró y ambos empezaron a olvidar las cosas que les llevaron a tener una vida en común y empezaron a potenciar esos aspectos de su personalidad que les diferenciaban, pero que en su justa medida les complementaban. Carme empezó a salir más y Manolo prefería quedarse en casa, con lo cual, dejaron de ir a cenas de parejas y muchas veces ella salía con sus amigas sin él. Por su parte Manolo forzó a la pareja a pasar las vacaciones en el pueblo donde el transcurrir del día a día era tranquilo, demasiado tranquilo para una persona como Carme. Toda esta situación derivó en un alejamiento de la pareja y una aumento constante de reproches y riñas que desembocó en una situación tensa en la cual en una exaltada discusión Carme amenazó con marcharse y Manolo de forma autoritaria se lo prohibió y mientras esta intentó salir corriendo una mano la golpeó la cara…


Está claro que los grandes problemas no son más que el resultado de la falta de entendimiento… 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Un bicho raro

Según avanza el tiempo cada vez tengo más claro que el mirar el mundo de una forma crítica es inversamente proporcional al bienestar emocional del ciudadano. Es como el mito de la caverna de Platón se vive más cómodo sin saber cuál es la realidad, sin conocer los agentes que intervienen en el mundo.

Con más o menos paro, con más o menos estudios, con más o menos metros cuadrados de vivienda… No cabe duda de que el estado del bienestar ha dado a una parte importante de los ciudadanos europeos una situación de acomodo que ha actuado de pantalla frente a las injusticias del mundo, es el mismo efecto que los bochornosos muros que el gobierno de Brasil levantó para que no se vieran las barriadas de pobreza en el Mundial de Futbol, pero el que la gente no lo pueda ver, o no lo quera ver, no quiere decir que no exista. Por supuesto esto no es algo propio de las personas, este efecto pantalla es, en gran medida, generado por el propio sistema: unos medios de comunicación, que cada vez con más fuerza, se utilizan decir a la gente como tiene que actuar, una educación donde se adoctrinan a los niños con el único objetivo de ser ciudadanos útiles al establishment, unos políticos obedientes que generan leyes en la dirección del consumismo… Así, se tapan las vergüenzas, no solo las del primer mundo, sino también las del tercero. Muchas veces vamos andando por la calle y vemos gente pidiendo y la miramos con indiferencia o desprecio, resaltando ese sentimiento franquista que todavía predomina en esta sociedad que hacía que viéramos los sin techo como vagos y maleantes, o cuanto menos les tiremos una moneda según pasamos sin ni siquiera mirar a los ojos, negándoles el trato de igual a igual, pero eso sí, sintiéndonos bien por el acto de caridad que hemos tenido. La caridad, es, algo innato a esta sociedad capitalista, se trata de paliar las necesidades de la gente de forma individual y egoísta, desde una posición diferente, clasista, donde alguien económicamente superior le da a otra persona un donativo para que coma, pero al día siguiente esta última seguirá teniendo el mismo problema. A veces se confunde la caridad con la solidaridad, que gran error. La solidaridad es buscar soluciones a los problemas colectivamente y desde una misma posición de igualdad, gente con necesidades y gente sin ellas se juntan para buscar soluciones: grandes actos de solidaridad son el fruto de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, las mareas ciudadanas, las asociaciones vecinales… La caridad y la solidaridad son rasgos fundamentales del capitalismo y el marxismo respectivamente, por lo menos en la práctica (otra cosa es lo que haya ocurrido en la realidad).


El sistema capitalista en el que nos encontramos, es un sistema que genera unas necesidades ficticias para una parte de la ciudadanía, basadas en el consumismo, que hace que otros sectores ciudadanos tengan carencias y no puedan acceder a sus necesidades básicas. ¿Cómo es posible que una persona que decida conocer la realidad no cuestione el sistema? Esa persona será alguien peligroso para este, y probablemente tenga problemas por el mero hecho de pensar de forma diferente, de tener ideas, quizás incluso se odie y quisiera volver atrás para no informarse para no desarrollar el espíritu crítico, lo cual es mucho más cómodo pues dudar del sistema te obliga a cuestionar todas y cada una de las instituciones, a buscar respuesta a preguntas complicadas, a tener debates que acaben en discusiones con gente de tu entorno porque o no te entienden o creen que tus palabras atentan contra sus intereses.  Si, lo cierto es que discrepar, ser un bicho raro, te puede traer problemas, pero vivir sin ellas es entregar tu voluntad.