domingo, 19 de febrero de 2017

La despoblación y el desarrollismo

Hoy me he fijado en una noticia de “El Confidendencial” con un mapa de coropletas, muy logrado, donde se exponía la distribución por edad de la población de España, no solo a nivel municipal, sino de barrios. Aunque, sin duda, es interesante ver la distribución dentro de las ciudades de la población en función de su edad, no es, para mí, lo más representativo de este mapa. Pero quizás merezca mención aparte en otro post, a pesar de que nunca fueron los temas relacionados con el urbanismo los que más me han gustado dentro de la Geografía, ni tampoco los que mejor se me han dado.

Lo más representativo de este mapa es la distribución de colores a lo largo de todo el Estado. ¿Por qué? En primer lugar, porque desde el punto de vista estético  las representaciones gráficas sirven para esto, es decir, para que con un solo golpe de vista captes la idea. Pero en segundo lugar, para mí lo realmente importante, porque podría tener una distribución de colores igual si habláramos de dinamismo económico, de importancia de sectores económicos, de feminidad, de nupcialidad, de natalidad, de densidad de población…. Es decir, de toda una serie de parámetros que tienen directamente que ver con el fenómeno de la despoblación, en el caso de regiones como Castilla y León.

Y esta distribución de colores en el mapa, para todos estos índices, es el resultado de un modelo de desarrollo, basado en el plan de estabilización de 1959 que marcó los centros donde se iban a desviar recursos de todo tipo para el desarrollo económico del país, y que señaló los lugares donde en adelante, y hasta ahora, se iba a desarrollar la actividad industrial.

El problema de este plan, no fue que desde el estado se planificara un modelo de desarrollo, sino que la distribución de industria no se realizara con fines estratégicos sino de intereses “políticos”, así como no saber contrarrestar los efectos negativos de las áreas más desfavorecidas, que en poco tiempo vieron disminuir su población joven que huyó a las ciudades haciéndolas crecer de forma exponencial, y muchas veces generando caos urbanístico, pues no estaban preparadas para ese “aluvión”.

El caso es que, desde que ocurrió esto, no hemos sabido contrarrestar esos efectos negativos, que se agudizan en épocas de crisis. Además si nos fijamos en el mapa ya han generado en zonas periféricas (frontera con Portugal, interior de Galicia y sectores montañosos) una situación, que yo, personalmente, pienso que es irreversible (la red de carreteras llegó tarde, ya no hay juventud, no hay vinculación de la gente exiliada, los núcleos urbanos están lejos,  no hay posibilidad de dinamizar esta zona…), a pesar de que desde Europa se ha invertido bastante cantidad de recursos económicos en ellas, pero claro, se ha invertido mal.

Lo que quiero decir, y ya lo he señalado alguna vez en el blog, es que el problema de la despoblación está tan vinculado al modelo de desarrollo que tenemos desde los años 60, que para abordarlo es necesario una reforma más profunda que el clásico “subvencionazo”, y es que en este país lo solucionamos todo a base de subvenciones. Damos subvenciones sin entender que para ello primero se tienen que generar recursos. Por esto pienso, que la alarma generada entre las clases políticas es más un slogan que una realidad, al fín y al cabo, una reforma en profundidad podría llevarse por delante muchas cosas. Porque la despoblación, al igual que la crisis económica y social es un problema que deriva de la desregularización y la falta de capacidad política para poner freno a los desajustes de la economía de mercado. 

jueves, 16 de febrero de 2017

"No se puede"

Que Tordesillas es un diamante en bruto lo sabemos todos, es una lástima ver que la “Villa del Tratado” es más conocida por lo que ha venido sucediendo una vez al año que por ser un municipio de más de diez siglos de historia  residencia de Reyes y Reinas y de más de un lío de faldas, dicho sea de paso.  

Fruto de ello las calles de su Casco Histórico están repletas de edificios que nos evocan a épocas pasadas. Edificios, hoy, en su mayoría, en manos de particulares que tienen poco que ver con el pueblo, y que, fruto de la dejadez, y de las visión de un futuro dónde poder volver a especular, los dejan morirse poco a poco, degradando la imagen del municipio y haciéndole perder potencial turístico.

Uno de estos edificios, quizás el más importante, es el Hospital de Mater Dei, situado en parte, en la Calle Santa María, probablemente la calle más importante, desde el punto de vista histórico y funcional, de Tordesillas pues conecta la Plaza Mayor con otro de los puntos de Reunión más importantes como es la Plaza Pepe Zorita, también llamada “Foraño” (evolución de foráneo, es decir la parte que estaba fuera del pueblo).

Este lugar, de más de 5000 metros cuadrados, fue fundado por Dª Beatriz de Portugal, hija de D. Dionis de Portugal y de su mujer Dª Juana, hija bastarda del rey castellano Enrique II y sirvió para la labor caritativa de cuidado de enfermos y pobres.

¿5000 metros cuadrados? Fíjense lo que debió significar este edificio para la Tordesillas de la época. Desgraciadamente, hoy, nos encontramos con un montón de ruinas, desde donde sobresale la torre de la Iglesia y dónde, si nos acercamos a las verjas, podemos ver un espectacular, y deteriorado, claustro porticado. ¡Qué bien hubieran estado ahí invertidos los recursos económicos del paseo de madera, del “intento” de Parque de Maquetas, del futuro auditorio…!

Algunos dirán que soy populista, pues este no es propiedad del Ayuntamiento así que no se puede hacer nada. Lo primero que contestaría es: “Es mi blog, puedo serlo”, pero lo segundo que contestaría sería: “¿Qué ha pasado para que hace 16 años todo estuviera prácticamente atado y sigamos en las mismas?. Está claro, dejadez de la administración municipal. Una administración que no ha sido capaz, ni siquiera, de hacer que los dueños paguen impuestos como el IBI o las múltiples acciones que el Ayuntamiento debe hacer en la fachada para que no se caiga. Supongo que se debe al miedo de la legión de abogados de los dueños… o porque pasan de complicarse la vida, o los dos cosas.

Hace poco la concejal de Tordesillas Toma La Palabra intentó desbloquear la situación, proponiendo la ejecución del Convenio que ambas partes habían firmado en 1999, y la tutela de la fundación, hoy inactiva y propietaria de parte del edificio, por parte de la Dirección General de Fundaciones… La respuesta del PP y del PSOE no me extrañó: “No se puede” se podría resumir. Y es que, en Tordesillas estamos acostumbrados a que nuestros equipos de gobierno no hagan nada más que lo establecido, lo cotidiano, lo que no se salga de lo “normal”. Suponemos que por eso, como lo normal en Castilla y León es la despoblación, el paro y la falta de industria, aquí cualquier cosa para combatir eso es un “No se puede”.


Yo por mi parte, en este caso, estoy seguro de que “Si se puede”, hemos visto ya muchos casos en que todo se resume en voluntad política, pueden surgir problemas en el proceso, pero al final todo es voluntad política, y unos técnicos y unos equipos jurídicos eficaces. Y más nos vale a los Tordesillanos que llegue alguien que se lo crea, porque si no veremos pasar los años y caer la torre de Mater Dei sin que podamos cambiarlo. 

sábado, 11 de febrero de 2017

Don Joaquín

No suelo hablar sobre música en este blog, de hecho, creo que solo he hablado de Javier Krahe en este sentido, pero me he parado a escuchar el nuevo single de Sabina estos días, y solo puedo decir, es un genio, un genio vendido al dinero, que a veces se ha mostrado algo alejado de la calle, pero un genio. 

En "Lo niego todo" probalemente nos muestra la única forma de "arrepentimiento" que tiene Sabina, un reconozco todo lo que he hecho, he hecho mal, pero lo niego. Se nota además el trabajo conjunto con Benjamín Prado y Leiva que tan bien le vino al disco "Vinagre y Rosas", y no solo porque hiciera trabajo de campo con el primero como en la canción "Praga". 

Sabina ha hecho de su voz envejecida y carraspera su marca de identidad, parece como el buen vino cuantos más años mejor. Poeta para unos, cantautor para otros como para un servidor, probablemente tiene una mezcla de las dos cosas, que junto con su voz, lo combina con un toque canalla del que ha hecho gala a lo largo de toda su vida. Ese es Sabina, su voz, su poesía, su música y sus letras canallas, muchas de las cuales tienen detrás toda una serie de vivencias personales. 

Pero de lo que el me importan son sus letras, que me llevan acompañando toda la vida, desde que era pequeño, y al final, aunque me pierda en otro tipo de música, al cabo de un tiempo siempre acabo refugiandome en ellas, y lo hago en diferentes momentos. 

Para reuniones de amigos con los que compartes este gusto por las canciones del de Úbeda, siempre me vienen a la mente "La del Pirata Cojo" y "Pacto entre Caballeros". La primera porque me recuerda a momentos en el Pub "La Santa Sed" de Tordesillas cuando tenía 17-18 años. La segunda por el ritmo, y encima la historia es de esas que solo le pueden pasar a una persona como Joaquín.

Recuerdo en un momento de bajón amoroso que un amigo me recomendó "Como un explorador", dónde se cuenta como te olvidas de la otra persona refugiándote en otras, en este sentido ¿Quién no querría ser el protagonista de "Aves de Paso"? Pero las relaciones dan mucho de sí en el universo Sabina hay canciones para diferentes fases, porque probablemente Sabina las escribió en diferentes fases de su vida. Hay momentos en los que la gente se aferra a cualquier relación (ellos sabrán) tal y como Sabina relata en "Rebajas de Enero" (Aunque debo decir que del disco "Juez y Parte" ninguna canción como "Cuando era más jóven" y que me perdone "Princesa"), algo sin sobresaltos para toda la vida. Hay otras relaciones que dejan huella aunque no vuelvas a saber nada más de la persona en cuestión, como cuenta  en "Caballo de Cartón". ¿y que me dicen de "Contigo"? Señalando que cuando tienes una pareja no tienes por qué hacer lo mismo que hacen los demás. Pero una de las mejores canciones de esta temática, magnífica la versión con Serrat, es esa en la que habla que no se puede estar al lado de alguien pero tampoco con alguien, que quizás podríamos señalar al final de una relación, "Y sin embargo". 

No hay que olvidar tampoco esas canciones que Sabina compone para esa gente que admira: "Violetas para Violeta" (Violeta Parra), "Menos dos alas" Ángel González, La balada de Tolito (Tolito) ... es decir, homenajes a artistas que de alguna forma le han marcado.  

Otra faceta que hay que remarcar en sus letras es la del sabina más contestatario y reivindicativo. Si, ya se lo que se puede decir, y lo comparto: "es algo vendido", totalmente de acuerdo, se puso la ceja en un momento en el que estaba bien visto ponerse la ceja e incluso llegó a considerar "progre" a Gallardón, ese es Sabina, pero en "lo niego todo" reconoce sus contradicciónes. Por destacar en este sentido "Doble Vida", probablemente mi canción favorita, donde critica la hipocresía de la sociedad a través de una historia vinculada al poder judicial. No hay que ovidarse de "Crisis" dedicada a la crisis actual y donde se señala una de las frases que resumen mejor lo que está pasando. "toma otra pastilla de Apocalipsis nao, mientras se apolilla el libro rojo de Mao"¡Sublime!. "Mi vecino de arriba" que recuerda al primer sabina y que nos hace ver el choque entre la persona franquista y el joven ilusionado con la democracia. No olvido tampoco "Juana La Loca" que es una auténtica oda a la salida del armario, ni el "Blues de lo que pasa en mi escalera" que entre las historias que cuenta en esta canción se nota una auténtica crítica a la sociedad. 

En fin... por ir cerrando, que también la música que escuchamos nos influye en la forma de pensar, y yo, que llevo escuchando Sabina desde pequeño es obvio que tras su música también he podido analizar el mundo

domingo, 5 de febrero de 2017

Las áreas deprimidas no son patios de recreo

Ayer pasaron unos amigos, de esos que hace bastante que no ves, a verme y de paso que les enseñara algo Tordesillas, así que les hice una “ruta express” (dicho sea de paso quedaron encantados con ella XD). Mientras caminábamos me fueron preguntando sobre diversas cuestiones, una de ellas fue la famosa Meseta Sky de Villavieja del Cerro. Ya saben, ese proyecto que se basaba en construir una pista de sky en pleno secarral Castellano y que prometía ser la “revolución” socioeconómica de la zona. Mi posición desde siempre fue contraria, incluso antes que era mucho más permisivo a este tipo de cosas, me parecía un derroche y un trasvase de dinero público al bolsillo de alguien, no se trataba de ninguna ilegalidad, pero, como decía un profesor que tuve “lo que es del común es del ningún”.

El caso es que según hablábamos entramos a evaluar como este tipo de despropósitos son las únicas soluciones que se le dan a zonas en regresión económica y demográfica. Hay una cosa que desde posturas progresistas debemos entender, muchas veces los gobernantes, desde una mentalidad “desarrollista” hacen planes de desarrollo para zonas deprimidas atendiendo al corto plazo, que en la práctica es generación de empleo mientras se lleva a cabo la obra, perspectivas altas e ilusión de la gente de la zona así como un mantenimiento del empleo mientras dura la novedad del proyecto, que a medio plazo se tiene que cerrar por ser un “pozo negro”.  Este análisis desde la izquierda se hace muy bien, lo que no hacemos bien es proponer (más bien no proponer)  una alternativa y combatir estos “derroches” de dinero desde una posición de pertenencia a ese lugar y de la lucha por el cambio de mentalidad.

Dicho de otra forma, muchas veces se proponen desde las administraciones proyectos agresivos con el medio ambiente para revitalizar una zona, y una vez que la gente se ha ilusionado por la forma que se lo han vendido, se coge desde posturas ecologistas o progresistas y se lanza una campaña judicial, se realizan manifestaciones… y si se consigue parar, al final toda esta masa crítica, que en su mayoría procede de la ciudad se vuelve a sus casas y deja a los pobres “nativos” de los pueblos sin alternativa a su “desgracia” demográfica. Eso ha pasado en muchos lugares, por ejemplo, en San Glorio se iba a hacer una pista de sky, al final no se hizo y los “urbanitas” pueden ir los fines de semana a pescar.

Al final, lo que no podemos pretender es que estas zonas deprimidas sean el patio de recreo de las zonas urbanas. Dónde la gente de la ciudad va a pasar su tiempo libre desde una posición de superioridad moral, muchas veces, como si se creyeran alguien más "civilizado". Si desde posiciones progresistas queremos ser tenidos en cuenta en estas zonas debemos proponer, no solo criticar cuando lo hace la derecha, porque mientras lo hacemos a la vez estamos frustrando espectativas de los "lugareños" y se genera una imagen de "izquierda urbana" que choca en estos espacios y produce rechazo desde la mentalidad conservadora y las espectativas creadas. 

jueves, 2 de febrero de 2017

PODEMOS y el Síndrome de Peter Pan

Los hombres con síndrome de Peter Pan son aquellos que se han quedado anclados en su infancia, tienen miedo a crecer y aceptar los roles que les corresponden por su edad. Viendo lo sucedido en Podemos los últimos meses me pregunto si el Partido (creo que ya no lo puedo llamar movimiento, desgraciadamente) y sus dirigentes no estarán sufriendo algo parecido, porque desde luego ni saben y ni quieren crecer.

El problema no es lo que haga o deje de hacer internamente, el problema es la ilusión frustrada, las esperanzas puestas en ese “asalto a los cielos” fallido, en ese cambio de estrategia de resistir a intentar ganar que llevó a los mejores resultados de la izquierda en la actual democracia… Es decir, a todo aquello que ha significado PODEMOS y que poco a poco vemos cómo se va diluyendo mientras pensamos “hemos perdido la oportunidad que nos brindó el 15M”.

¿Dónde están la alternativa, la frescura del pasado, el miedo de quienes no entendían que las cosas habían cambiado? Hoy la política vuelve a ser más acartonada y desde luego no se ha conseguido parar a un PP cada día más envalentonado.

Sí, es cierto, aislando solo los resultados electorales se podría decir “no estamos tan mal”. Pero el camino que ha tomado el principal agente electoral de eso que se llamaba “cambio” hace muy difícil reconstruir lo destruido de un año a esta parte. El comportamiento como partido tradicional, los movimientos de despacho, el discurso cambiante cada vez más alejado de aquel “Pablemos” que dio la sorpresa en las europeas… y por supuesto, la inestimable ayuda de unos medios de comunicación  (que en el pasado supieron aprovechar) ha generado una imagen del partido de los círculos poco seductora para quienes queríamos algo diferente, y de la misma forma, que su aparición supuso un terremoto político para confluencias y otros partidos de izquierdas, su crisis puede tener un efecto contrario.

Los últimos acontecimientos surgidos entre Iglesias y Errejón recuerdan a “Si no quieres una taza, taza y media”. Personalmente no recuerdo en ningún otro partido una lucha así, quizás también porque jamás se ha prestado una atención tan mediática a “líos internos”, aun así al final estamos hablando de más de lo mismo, llamemosló “vieja política”.


La imagen que se está dando es una imagen de no haber sabido madurar, de temblarles demasiado las piernas desde las elecciones de Diciembre de 2015. Personalmente creo que hay un debate interesante de fondo,  de ideas, de proyecto, de estrategia, de organización… que está solapado por la guerra de egos en la cual Errejón tiene todas las de perder, porque, es cierto, que sin él PODEMOS se puede resentir, pero sin Pablo Iglesias (y aunque esté desgastado) no puede existir, por ahora y a expensas de que surja otro liderazgo. Y para la gente de izquierdas que diga “pues mejor”, si no existe PODEMOS no existe una herramienta con más fuerza que ellos para participar en las instituciones. 

lunes, 30 de enero de 2017

No me creo la prioridad hacia la despoblación

Desde que se anunciara en la conferencia de presidentes, a bombo y platillo, que se iban a poner a trabajar para poner soluciones al fenómeno de la “despoblación”. Como siempre la administración, tarde, mal y nunca, ante un problema que es la otra cara del sistema económico del que nos hemos dotado: industrialización, urbanización y tercerización.

En este tema, y tal y como señala Fernando Manero, quizás debamos poner en valor el trabajo de muchos geógrafos al respecto, que una vez más, ante lo moderno siempre pone el foco en lo que el resto de la gente no ve. El “ojo del geógrafo” que nos decían nuestros profesores en la carrera, en alusión a esa capacidad que se va desarrollando a lo largo de los cursos para ver el mundo de forma integral (o por lo menos lo que ellos se proponían como objetivo a la hora de enseñar).

Pero independientemente de este homenaje a una formación que me dio una serie de técnicas y que permitió abrir mi mente, lo cierto es que lo que en esa conferencia se anunció me pareció más slogan que otra cosa. Y lo digo porque creo que es un problema que requiere soluciones más complejas de las que un gobierno del PP o del PSOE están dispuestos a afrontar, y desde luego porque en un mundo globalizado, el problema no depende solo de lo que se haga en Valladolid, Castilla y León o España, el problema también tiene sus causas “globales” ( A vueltas con la Despoblación). Algo que la Unión Europea también ha entendido. Aunque cabe señalar que la UE lleva años, a través de los fondos estructurales, intentando combatir estos problemas y fomentar el desarrollo rural. A la vista está, que al igual que las acciones de las diputaciones, ha habido un rotundo fracaso y que hay que plantearse seriamente cambios en la aplicación de esas políticas. Siempre señalaré, en este sentido, que las políticas a favor del turismo rural que hubo antes de la crisis, fueran la gran oportunidad perdida. Es decir, que se han intentado cosas al respecto y se ha invertido mucho dinero en ellas, pero el balance nos indica que debemos partir de cero, en un momento donde los recursos son menores, y donde no parece que desde la administración entiendan la gravedad del problema. Mucho me temo que al final la solución pase por conceder ayudas a actividades que no generan dinamismo, es decir, lo mismo de siempre.

Esta conversación la tuve hace unos días con un par de compañeros de la carrera, donde se tienen las buenas conversaciones, en una mesa de un bar con unas cañas, y en las cuales al final se acaban diciendo cosas poco coherentes pero divertidas. Como aquella vez que propuse, para solucionar los problemas de despoblación de Soria, convertir esa provincia en un gran parque temático para la tercera edad. El caso es que mis interlocutores coincidían conmigo en el análisis pero eran más optimistas que yo en los objetivos. Que le voy a hacer si cada vez creo menos en las acciones de las administraciones. Me recordaron “el chico que fui”, y es cierto que cuando me conocieron siempre esperaba algo más y era más ambicioso. Pero ahora no, y en este caso concreto, soy pesimista y tengo claro que el problema no se va a solucionar porque no estamos dispuestos a cambiar las cosas de una forma radical, y digo radical porque el problema de la despoblación, entendiendo por esto el fruto del éxodo rural, es un problema innato al sistema, al modelo de desarrollo que tenemos y por lo tanto, para revertir esa situación no solo hay que “regionalizar” o “aislar” el problema, es algo mucho más complejo.


Hay que tener claro de que estamos hablando, es un fenómeno que ocurre en las zonas “no urbanas” (que se me perdone la expresión, que no me gusta, aunque me vale para excluir los espacios urbanos y periurbanos), porque a día de hoy, el fenómeno de la despoblación en estas zonas es algo que viene de largo, que no es momentáneo o “coyuntural” como puede ser el proceso de pérdida de habitantes que se tiene en el mundo urbano (que no se limita solo a las capitales), ya que en este caso habrá que ver si en situaciones económicas favorables estas zonas siguen perdiendo población, o no, como es el caso de esos espacios sacudidos por el vaciamiento demográfico. 

jueves, 26 de enero de 2017

¿Justificar lo injustificable?

Durante los últimos días he tenido una de esas sensaciones en la cual me he replanteado si estaba equivocado, algo que no me lo tomo a mal porque te obliga a informarte y a reflexionar lo cual siempre es positivo, pero ya llevo un tiempo “reflexionando” demasiadas cosas en lo relativo al terreno ideológico y me empieza a preocupar, amén de dar demasiadas vueltas a las cosas y tender siempre a creer estar equivocado.

La última polémica que me ha hecho dudar ha sido el video de una chica recibiendo una paliza a las puertas de un local de Murcia. Creo que pocos debieron ser quienes la primera vez que salieron las imágenes pensaran que era imperdonable  que un grupo de “personas” ( a saber lo que estaba pensando cada uno) actuaran de esa forma hacia otra, incluso en mi caso, pensé, unos chicos (ya no tan chicos) hacia una chica.  

Creía que no había discusión al respecto, era una vergüenza. Pero de pronto, surgió la noticia de que la chica era nazi y que era una “joyita”, y que los otros eran “antifas”. Para mí no seguía sin existir debate alguno, ya que, al final siempre he pensado (y eso desde adolescente, y he cambiado bastante desde entonces) que el uso de la fuerza, ya no digo la violencia, solo está legitimado en casos muy excepcionales dónde las circunstancias no quedan otra. De hecho ha habido casos en los que, aunque haya funcionado (que son los menores), ha tenido que pasar tiempo para que analice y reconozca que, en ese caso concreto, fue efectivo. Hablo por ejemplo de los disturbios de Gamonal. De pronto, empecé a ver comentarios en Twitter o “post” en Facebook a favor de la acción de los agresores (o cuanto menos un intento de justificación) y una solidaridad porque la justicia había actuado. No seré yo quien defienda la justicia actual, pero ciñéndonos solo a la imagen, era para hacerlo. Los comentarios eran fundamentalmente de gente vinculada a la izquierda, pero posteriormente también hubo comentarios defendiendo a la agredida de gente vinculada a la derecha.

Claro, todo esto me hizo preguntarme ¿Me estaré perdiendo algo? ¿Me estaré equivocando? Yo, en mi escala de valores no podía justificar la acción, así que recurrí a gente que entiendo que “pasa” bastante del marrón político, en definitiva la mayor parte de la gente común. Saqué el tema en grupos de wasapp con amigos míos, en alguna conversación de bar, con gente de mi familia… con gente que se definía de derechas  o de izquierdas  (o con sentido común). Al final prácticamente me dieron la razón. Hubo comentarios graciosos como “tan gilipollas la una como los otros” o “Una hostia a un nazi es merecida, pero joder, no se puede hacer”. Al final, me quedé tranquilo y me di cuenta de que yo no he cambiado de posición, y que me encuentro bien pensando lo que pienso del uso de la fuerza, y que es uno de esos principios de los que me siento orgulloso.

Pero este tema además me ha dado pie a plantearme en qué lugar estoy, si es el que corresponde, porque ver a tanta gente de “izquierdas” defender algo que, yo, por principios, no puedo defender, me hace pensar. No es la primera vez que me pasa, ya ha habido más posiciones con las que yo no estoy de acuerdo y que la izquierda, o los movimientos progresistas, han defendido. Afortunadamente no tiene que ver ninguno con los derechos sociales, pero sí, quizás, con la estructura, con la identidad territorial, con la participación… Cosas que me hacen pensar.

Recuerdo en este sentido que tuve en Navidad una charla con una persona (la verdad es que el cerveceo da para grandes reflexiones) que yo considero de izquierdas, y que ha participado en este tipo de movimientos,  dónde más que señalarme me ayudó a “alumbrar”, o a comprender, algo que yo ya venía viendo, como es que hay una serie de “ideas” dentro de la izquierda que se han convertido en “dogmas” y que eso es peligroso. Claro, tal y como yo entiendo la izquierda, eso no puede ser, porque la izquierda debe tener una continua reflexión, no puede tener nada intocable.

El caso es que todo esto me plantea situaciones de posicionamiento ideológico incómodo, que yo creí que ya había pasado hace años. Por quitar hierro al asunto, hay dos teorías al respecto :

La primera sería la que tiene una amiga mía que señala que lo que me pasa es que soy anarquista pero todavía no lo sé, o no lo quiero reconocer.

La segunda sería la que tiene otro amigo mío en la cual dice que soy comunista pero que tengo un ramalazo fascista que aflora de vez en cuando. La verdad es que no niego que pueda tener ideas conservadoras, al fín y al cabo me he criado en un entorno así, aunque tampoco me voy a castigar por ello.


Principalmente creo que, códigos morales aparte, me molesta la falta de autocrítica y las cosas preestablecidas